Mourinho y los “niñatos”

Jose-Mourinho-Football3656Mourinho puede ser muchas cosas, pero solamente dos no tienen discusión para quién le observa a través de los medios de comunicación. La primera es que es un gran entrenador, su currículum así lo certifica. La segunda es que, si la divina providencia se pone de su parte, también es un excelente orador. ¿Quién no se pasaría horas y horas dialogando con Mou sobre temas tan siderales como el ser, las relaciones humanas o el liderazgo?

Precisamente en torno a estos tres últimos temas el entrenador del Manchester United se ha paseado con total sentido de la orientación. Lo ha hecho para France Football y sus ideas resultan ilustrativas de su trabajo diario y, más que probablemente, de nuestro día a día.

Preguntado por la relación de su vestuario y las nuevas tecnologías, el luso quiso tirar de memoria para asestar su particular ‘recado’ a nuestra sociedad. “Tengo que entender la diferencia entre trabajar con un chico como Frank Lampard, quien a los 23 años ya era un hombre que pensaba en fútbol, trabajo y profesionalidad, y trabajar con los nuevos chicos que con 23 años son niños”. El luso pisaba con fuerza, pero no era ahí donde se iba a quedar. Hoy en día a mis jugadores les llamo ‘chavales’, no ‘hombres’. Porque creo que son niñatos y todo lo que les rodea no les ayuda ni en su vida ni en su trabajo”.

En cambio, en lugar de encender la chispa de la amargura The special one parece resignarse ante los tiempos que corren, y reconoce que prohibir el uso del móvil en el vestuario es ir “contra el futuro”. Parece ponerse meditabundo Mourinho, consciente de que lo único que le queda es adaptarse a esta nueva realidad. “Si vas contra ello, estás generando un conflicto que te coloca a ti mismo en la edad de piedra”, sentencia el portugués.

Lejos de la edad de piedra, el que un día dividió al Bernabéu y hoy encandila a Old Trafford, concluye su entrevista con una última reflexión. Una reflexión que, desde el punto de vista sociológico, podría ser válida para él, para su vecino, para ti y para mí. Una frase en la que más de uno debería depositar algunos minutos de su tiempo libre. “La tecnología nos ha dado nuevas herramientas. La modernidad y la ciencia también. Pero la clave para todo, en términos de liderazto, es entender a la gente con la que trabajas hoy”. Pensemos pues, mientra sea legal.

Un poco más irlandés que ayer

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Los aficionados de Irlanda del Norte: la verdadera joya de la Corona

Lo han hecho. Me han robado el corazón. La afición de Irlanda ha hecho que me sienta un poco más irlandés, del sur y del norte. Más de lo que me venía sintiendo habitualmente, o séase nada. Llegué a esta Eurocopa con aspiraciones de ver fútbol y lo que no me esperaba es que una afición, para mí ‘desconocida’, me dejase boquiabierto.

Los plastic paddies, como se les empezó a conocer de manera despectiva tras la decisión de no sumarse a la independencia, están asombrando, junto a sus hermanos del sur, a Francia pero, sin duda, al mundo. Esta marea verde se caracteriza por dejar marca allá a donde va. Y, dicho sea de paso, no deja malestar en las diversas localidades francesas que disfrutan con sus fiestas. Porque lo que montan los aficionados de Irlanda del Norte antes y después de los partidos son auténticas fiestas.

Tanto les da ponerse a remar en medio de la calle, como aprovechar cada vez que ven una ventana abierta en un edificio para intentar colar un balón. Y hasta la fecha no se han visto cristales rotos.

Tampoco les importa dejar a un lado el griterío si en un tranvía se encuentran a una pequeña joya a la que ya le es hora de dormir. Pero no se cortan un pelo en cantar canciones religiosas si la que se cruza en su camino es una monja en el viaje a un partido.

Han puesto a jóvenes francesas a bailar alegremente, han piropeado con elegancia y cachondeo a una agente de policía y han dado muestras de su amabilidad. Muestras tales como cuando no dudaron en ayudar a un matrimonio a cambiar una rueda después de un pinchazo, o cuando abrieron paso de manera muy particular a un joven que quería atravesar en bicicleta la calle que ellos estaban ocupando.

La última muestra de solidaridad se produjo antes del último partido, el que les dio el pase a los octavos de final. Un poco sobreexcitados por el alcohol, se pusieron a animar percutiendo sus manos contra un coche. Al darse cuenta de que la carrocería se había abollado –y tras intentar devolverla a su forma original con más golpes– no dudaron en abrir sus billeteras e introducir billetes por todas las ranuras del vehículo con el fin de que el propietario se costease la reparación.

Y la última prueba de que me han robado el corazón a mí, y posiblemente a ti, es que hasta la policía francesa ha sucumbido a sus cánticos. Esto fue lo que sucedió en Burdeos la noche en que la lluvia no pudo aguarles la fiesta. Varias decenas de aficionados se refugiaron en un túnel y la policía vino con la intención de echarlos. Con la intención nada mas.

En fin, que quedarán historias por contar y anécdotas por descubrir, pero lo que es seguro es que la afición de la República de Irlanda y de Irlanda del Norte se merecían un post en este blog. No me olvidaré de que me habéis robado el corazón. Y nunca podré olvidarme –y deseo no hacerlo jamás– de que se puede disfrutar del fútbol sin violencia y con la convicción de que animar a tu equipo suponga un ejemplo de diversión y buena conducta a lo largo y ancho del globo terráqueo.

¡Ah! Y tampoco podré olvidarme de que ‘¡Will Grigg’s on fire!’

Ribadeo, “meca espiritual” del grupo andaluz Bittersweet

El nombre de Ribadeo puede encontrarse en numerosas ocasiones a lo largo y ancho de la geografía. En Madrid uno puede descansar en la ‘Plaza Ribadeo’. En localidades como Villafranca del Bierzo o Alcorcón –entre otras– podemos pasear por la ‘Calle Ribadeo’. Si vamos más lejos todavía, en el extrarradio de la ciudad colombiana de Armenia podríamos buscar vivienda en el ‘Conjunto Residencial Ribadeo’. Por su parte, en el plano literario, el nombre de la villa ribadense aparece por duplicado en un poemario de Luz Pozo Garza: Ribadeo, Ribadeo (2002). Pero en el plano musical no existía homenaje de esta índole dentro o fuera de nuestras fronteras. No existía hasta que el grupo sevillano Bittersweet optó por ponerle solución bautizando a su segundo álbum con el nombre de Ribadeo.

Formado por Álex (20) y Fran (20), como vocalistas y guitarras, y José Ángel (23) en la percusión, los andaluces Bittersweet sorprenden en su segundo álbum –disponible desde el dos de febrero– adoptando el nombre de la villa mariñana. Una sorpresa aparente, viniendo de un grupo de Sevilla, que para ellos no es tal, puesto que Ribadeo supuso un cruce en sus caminos guiado por el azar. Un azar que ha marcado el devenir de la banda desde sus orígenes. “Hablando un día Álex y yo –recuerda Fran– nos dimos cuenta de la cantidad de lugares en los que habíamos estado. Y, de repente, fruto de esta conexión cósmica surgió el pueblo de Ribadeo”.

Tras comprobar que habían paseado por las mismas calles y comido en los mismos restaurantes, Fran compuso una balada –El Puerto– dedicada al puerto ribadense y al Puente de los Santos. “Es una canción que habla de la superación de los obstáculos en una relación hasta llegar al punto exacto”, señala Álex, quien confiesa que “Ribadeo supondría ese punto exacto de paz que se asemeja a las sensaciones que se tienen en el puerto de la villa gallega”.

No solo la canción El Puerto y el álbum se han convertido en un homenaje a la villa ribadense. De hecho, el grupo en sí no duda en reconocer que Ribadeo ha marcado un antes y un después en sus carreras. “Ribadeo es como una meca espiritual para nosotros y como una metáfora de ese lugar en la vida a donde queremos llegar como músicos”. Y ese destino final, se sinceran, no puede ser otro que “un lugar mágico y flipante como Ribadeo”.

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Fechas de presentación de Ribadeo (foto: Bittersweet)

Hasta el momento, cuentan con doce citas confirmadas para dar a conocer Ribadeo. Desde Granada a Vigo, pasando por Madrid, Salamanca o su Sevilla natal, Bittersweet espera poder consolidarse en el panorama musical y reflejar lo que Ribadeo ha significado y significa para ellos. De hecho, no niegan su deseo de volver pronto a la localidad ribadense y sueñan con dar su primer concierto en la villa que ha bautizado su segundo álbum. Como muestra de su agradecimiento, también quieren hacer llegar una copia del álbum al Ayuntamiento.

Eso sí, aunque viniesen a actuar no podrían desaprovechar la oportunidad de disfrutar de Ribadeo y “pasear por sus calles, visitar la preciosa Illa Pancha y rematar el día con unos pinchos en la Lira y una cena en el San Miguel, donde se come de miedo”, afirman entre risas. En definitiva, no podrían desaprovechar la oportunidad de experimentar la misma paz que un buen día encontraron en Ribadeo, cuando todavía eran unos desconocidos.

El presidente de todos los españoles

(Viñeta Peridis)

(Viñeta Peridis)

“Será necesario hablar mucho y hablar más, y yo lo voy a intentar”, así resumía la situación en la noche electoral un Mariano Rajoy que ha ganado en porcentaje de votos, pero que no ha conseguido el anhelado caramelo de la mayoría absoluta. El sistema electoral se desprende de su caparazón y pone a prueba a una España que deberá demostrar si está capacitada para afrontar una política de pactos. En palabras de Iñaki Gabilondo: “Hemos despedido la democracia presidencialista, que no era la oficial pero era la real, y entramos en la democracia parlamentaria, que era la oficial y que va a ser la real”. Ahora la población espera con interés los movimientos de las fuerzas que han obtenido representación. Las fuerzas que, en definitiva, reflejan el pensamiento político de los españoles.

Después de reconocer la pírrica victoria del PP, la siguiente afirmación a tener en cuenta es que el bipartidismo está seriamente herido. Y es que, del 73,35% de votos obtenidos en 2011, ahora difícilmente superan el 50% de los sufragios. Son el PP y el PSOE quienes, junto a Podemos –contabilizando sus confluencias– y Ciudadanos (este en menor medida), quienes representan el 85,29% de los votos. Porque en estas elecciones han ganado los mismos, pero han cambiado las tornas. Si PP y PSOE no saben ver que han perdido 5.500.000 millones de votos o, lo que es lo mismo, 84 escaños, no habrán entendido nada. Si no son capaces de dialogar con el arco político dibujado, no serán capaces de sobrevivir. Son, junto a la formación morada y la naranja, los cuatro cabecillas condenados a entenderse.

Otra cosa que merece un capítulo aparte es el sistema electoral. Un sistema electoral que se ve retratado en casos como el de Unidad Popular. La formación en la que se encuentra IU, obtuvo casi ocho veces menos votos que el PP. Si los populares han obtenido 123 escaños, la división otorgaría a la formación de Alberto Garzón unos 15 escaños, cuando, en realidad solo han conseguido recolectar 2. Otro dato particular que refleja las taras de la ley electoral en la que vivimos es plantear la hipótesis de que Podemos y Unidad Popular hubiesen acudido juntos a las elecciones. En lugar de haber conseguido 71 escaños (69+2), los diputados aumentarían en 14, sumando un total de 85. Es necesario afrontar de una vez la necesidad de modificar nuestra ley electoral. De nada sirve contar con un amplio abanico de partidos, si al final la ley te obliga a elegir entre un reducido grupo si quieres ver tu voto reflejado en el Congreso.

(Viñeta Eva Vázquez)

(Viñeta Eva Vázquez)

Aunque, como decía arriba, los cuatro grandes están llamados a entenderse, será necesario abrir el foco hacia el resto de fuerzas –fundamentalmente nacionalistas– que han salido de las urnas. Se abre ahora un panorama político en el que el diálogo del que hablaba el candidato del PP será una norma tan suprema como la Constitución. En España estamos muy mal acostumbrados a los pactos. Llevamos 37 años de democracia acostumbrados a que un partido ganase con suficiente holgura como para que la palabra ‘pacto’ se quedase en algo más bien anecdótico. En España seguimos con la retahíla de vencedores y vencidos, preocupándonos de llevar a este país hacia los intereses propios sin tener en cuenta los del resto. Ha llegado la hora de que cobre sentido la eterna consigna que proclama el líder de la lista más votada tras conocerse los resultados. Es el momento, ahora más que nunca, de ser el presidente de todos los españoles.

El pentagrama de Psicodelia

189403510_012d01b50c_zPsicodelia encuentra una pira
de secular y etéreo papel mojado
en el estante del mueble destartalado
que ella cuidadosamente estudia y mira.

Atoxigada por una marabunta sonora
de sensaciones, miradas y reflexiones,
que la llevan a entonar viejas canciones;
aquellos himnos con los que, al terminar, llora.

Aquellos que, combinados en un humilde pentagrama
de compases e intervalos tan distantes,
que no hablan ni de campeadores ni de andantes,
sino de un dulce e imposible amalgama.

Versos que, en clave sonora recitados,
no resultan ni zafios ni vanidosos;
más bien, incómodos y estruendosos
puñales en el tórax bien clavados.

Ella huye, sin dejar atrás ni rastro.
Con sus miedos, sus temores y sus llantos
combatiendo a las sirenas y sus cantos
titubeando en las cuatro patas del camastro.

Abre los ojos, ella sola se despierta.
Se hidrata y, poco a poco, se aliviana,
con un agua que, en su ventana,
horas antes protagonizaba una reyerta.

Impávida, mientras el renacer del sol advierte,
sonríe después de un mal presagio:
de una pesadilla, de un fúnebre naufragio.

Y con un elaborado y dulce arpegio,
consciente de su más que digno privilegio
exclama: Tengo ganas de quererte.