El pentagrama de Psicodelia

189403510_012d01b50c_zPsicodelia encuentra una pira
de secular y etéreo papel mojado
en el estante del mueble destartalado
que ella cuidadosamente estudia y mira.

Atoxigada por una marabunta sonora
de sensaciones, miradas y reflexiones,
que la llevan a entonar viejas canciones;
aquellos himnos con los que, al terminar, llora.

Aquellos que, combinados en un humilde pentagrama
de compases e intervalos tan distantes,
que no hablan ni de campeadores ni de andantes,
sino de un dulce e imposible amalgama.

Versos que, en clave sonora recitados,
no resultan ni zafios ni vanidosos;
más bien, incómodos y estruendosos
puñales en el tórax bien clavados.

Ella huye, sin dejar atrás ni rastro.
Con sus miedos, sus temores y sus llantos
combatiendo a las sirenas y sus cantos
titubeando en las cuatro patas del camastro.

Abre los ojos, ella sola se despierta.
Se hidrata y, poco a poco, se aliviana,
con un agua que, en su ventana,
horas antes protagonizaba una reyerta.

Impávida, mientras el renacer del sol advierte,
sonríe después de un mal presagio:
de una pesadilla, de un fúnebre naufragio.

Y con un elaborado y dulce arpegio,
consciente de su más que digno privilegio
exclama: Tengo ganas de quererte.

Problemas

Captura de pantalla 2015-08-28 a las 04.02.54A veces tengo la sensación
de que me muevo por la sinrazón
de saber de que tú,
a pesar de las dificultades,
estarás ahí, esperándome.

No me esperes, te lo suplico.
Deja que sea yo quien dé el primer paso
y te encuentre, volátil, entre el suelo crepitante,
eléctrico como un relámpago danzante
con la única misión de tenerte, mi amor.

No sabía del sentido de la vida
hasta que brillaste en mis pupilas.
Por favor, vuelve a pasearte ante mí
y deja que mi mirada tenga el privilegio
de notar tu reflejo carmesí.

Tengo una gran necesidad de besarte.
Tanta, que de rodillas te lo pediría.
Pero sé que si no se puede, solo me queda esperar
y soñar con que ese día pueda hacerse realidad;
en el que te pueda coger la mano, respirar y contigo volar.

Por favor, del privilegio de tu sonrisa no me prives.
De tus respuestas airadas y alegres no me apartes.
Deja que el directo de esta melodía nos envuelva,
deja que la música de esta sinfonía nos atrape.
Deja que te coja, te mire y te ame.

Permíteme quererte una vez más, más que nunca.
Concédeme el beneficio de mirarte;
de decirte que sin ti, mi vida,
los días no tienen sentido
y que la vida no tiene el mismo arte.

Déjame fuerte quererte.
Déjame intensamente desearte.
Déjame sinceramente decirte
que ninguna como tú logró algún día
con esa mirada embelesarme.

Por favor. Déjame amarte.

Hagámonos uno

parejas0076

En ocasiones me tiemblan los dedos de los pies

al imaginar que hay algún cómplice camuflado

que conoce que es a ti

a quien deseo decir que te quiero por los cuatro costados.

 

Y no hay verdad más absoluta

que decir que la Luna

es la única cómplice en esta noche

en la que grito al silencio que te quiero.

 

Ella lo sabe, mas calla porque es inteligente.

No le pido que guarde confidencia,

pero ella sabe que el ruido no ayuda

porque las palabras hermosas se recitan en un tono disminuido

 

Puede que el agua caiga sobre nuestras cabezas

y moje nuestros pies, o nuestras áureas.

Pero lo que no será capaz de empapar

Es nuestro flujo sanguíneo, impertérrito.

 

El corazón a veces dicta sentencias que uno es capaz de revocar.

No hay sentencia capaz de negar un axioma como este,

en el que te quiero sin vaticinar los costes,

solo pensando en los beneficios del sentir.

 

Las mareas se han aliado conmigo

para dejar la belleza de los arenales al descubierto.

Yo mientras afirmo, y no miento,

que eres tú, “vocativa”, por la que todo siento.

 

Envíame lejos, o ignórame;

pero mi ser seguirá en sus trece,

montando un caballo, armando un navío,

procurando conseguir lo que él cree que se merece

 

Bienestar y felicidad,

amor y complacencia,

son las promesas, no electorales,

que te ofrezco con displicencia.

 

Vente conmigo, que no te negaré

que todo lo que dices cae en saco roto;

sino que hace vibrar la membrana de mi músculo cardíaco

como una estrella fugaz impacta con la atmósfera.

 

Viaja en esta travesía onírica,

piérdete conmigo en este viaje de insomnio.

Bucea junto a mí en esta depresión despresurizada,

vive a mi lado este sueño tangible, cien por cien plausible.

 

Saca de ti misma todos esos complejos,

extrae de este escrito un cometido:

el aceptar ese contacto más allá de lo labial,

el conceder ese regalo sentimental y femenino.

 

Bajo un clima intempestivo

en el que los truenos hacen de bajos,

yo digo que te quiero

mientras nadie osa objetar algo.

 

Dame tu mano sin decir “no”.

Acepta los peros sin decir nunca.

Di que sí sin contar con las negaciones.

Bésame sin dudarlo, libera nuestros deseos.

 

Mira la luz que junto a mí que parpadea

como un hierro que termina su vida en la herrería.

Esquiva las ráfagas ventosas que te atacan

y serás libre y tuya, vida mía.

 

Se me han acabado los argumentos,

para pedirte que, brevemente

pero más sentimentalmente,

me digas que lo que tú padeces, es lo que yo siento.

 

Toma mi mano, no lo dudes.

No digas nada, pues la imagen más clara

es la emisora del mensaje más puro.

Deja que te bese, hagámonos uno.

Libertad ornitológica

Canario

Esta mañana el canario salió de su celda

para colocar sobre rúas todavía desempedradas,

una a una, las lápidas —todavía sin grabar—

homónimas de los que bajo la lluvia agonizan en solitario.

 

Después de lastimarse ostensiblemente en el pico,

regresó a su jaula para pasar al más allá,

intoxicado por el olor del alquitrán que no había utilizado

en un acto de vicioso egoísmo animal.

 

¿Qué será del espíritu del pájaro

que sigue volando libre sobre el Globo?

Un pájaro muerto tiene la misma vida que uno vivo,

excepto cuando quiere cantar.

Los residuos de mi mente

oliver_twist006

Viniendo de un tiempo en el que se supone,

que los saludos han de realizarte a toque de corneta.

Yo empino el codo y el dedo corazón

para decir que el protocolo me importa una mierda.

 

La Fiebre del Oro o las Cruzadas.

La Reconquista o la Revolución de nombre equis.

No son de mi agrado, no me representan,

yo soy un hombre que sabe lo que quiere.

 

La paz o la no guerra.

La honradez o la no corrupción.

La verdad o la no mentira.

La democracia o la no opresión.

 

Con ideales y un mástil,

yo puedo crear mi bandera.

Puedo, incluso, gritarle al cielo

que ya nada es lo que era.

 

Ni será, a este ritmo, un algo en medio de esta nada.

No será tampoco una creación del sistema.

Será la lacra que define al ser humano

Mientras, seguro, alguien refinádamente se maquilla con “aloe vera”.

 

Comemos impurezas y escombros

de los restos de nuestra propia obra.

Respiramos el polvo que somos capaces de generar

Bebemos del agua que somos quien de mancillar.

 

Nos reproducimos, a veces, acordándonos de los roedores,

guiándonos por la unineuronalidad.

Vivimos pensando que somos felices.

Y no nos quiere nadie, salvo la banalidad.

 

Creemos que aquello que nos hace vivir es eterno,

pero más bien estamos a las puertas del Averno.

Nos encontramos a nosotros en un vaso de whisky.

Comemos en una pila bautismal,

bajo la sombra de quien nos crucifica.

Benévolamente.

Sin ser consciente de lo que nos hace,

porque ha perdido mucha sangre

y desde las alturas no se ve todo como parece.

 

Las ideas son las que nos pueden hacer reír

y las que, instantáneamente, nos pueden hacer odiar.

Yo malvivo entre los residuos de mi mente,

para ver si a mí mismo me puedo hacer callar.