El presidente de todos los españoles

(Viñeta Peridis)

(Viñeta Peridis)

“Será necesario hablar mucho y hablar más, y yo lo voy a intentar”, así resumía la situación en la noche electoral un Mariano Rajoy que ha ganado en porcentaje de votos, pero que no ha conseguido el anhelado caramelo de la mayoría absoluta. El sistema electoral se desprende de su caparazón y pone a prueba a una España que deberá demostrar si está capacitada para afrontar una política de pactos. En palabras de Iñaki Gabilondo: “Hemos despedido la democracia presidencialista, que no era la oficial pero era la real, y entramos en la democracia parlamentaria, que era la oficial y que va a ser la real”. Ahora la población espera con interés los movimientos de las fuerzas que han obtenido representación. Las fuerzas que, en definitiva, reflejan el pensamiento político de los españoles.

Después de reconocer la pírrica victoria del PP, la siguiente afirmación a tener en cuenta es que el bipartidismo está seriamente herido. Y es que, del 73,35% de votos obtenidos en 2011, ahora difícilmente superan el 50% de los sufragios. Son el PP y el PSOE quienes, junto a Podemos –contabilizando sus confluencias– y Ciudadanos (este en menor medida), quienes representan el 85,29% de los votos. Porque en estas elecciones han ganado los mismos, pero han cambiado las tornas. Si PP y PSOE no saben ver que han perdido 5.500.000 millones de votos o, lo que es lo mismo, 84 escaños, no habrán entendido nada. Si no son capaces de dialogar con el arco político dibujado, no serán capaces de sobrevivir. Son, junto a la formación morada y la naranja, los cuatro cabecillas condenados a entenderse.

Otra cosa que merece un capítulo aparte es el sistema electoral. Un sistema electoral que se ve retratado en casos como el de Unidad Popular. La formación en la que se encuentra IU, obtuvo casi ocho veces menos votos que el PP. Si los populares han obtenido 123 escaños, la división otorgaría a la formación de Alberto Garzón unos 15 escaños, cuando, en realidad solo han conseguido recolectar 2. Otro dato particular que refleja las taras de la ley electoral en la que vivimos es plantear la hipótesis de que Podemos y Unidad Popular hubiesen acudido juntos a las elecciones. En lugar de haber conseguido 71 escaños (69+2), los diputados aumentarían en 14, sumando un total de 85. Es necesario afrontar de una vez la necesidad de modificar nuestra ley electoral. De nada sirve contar con un amplio abanico de partidos, si al final la ley te obliga a elegir entre un reducido grupo si quieres ver tu voto reflejado en el Congreso.

(Viñeta Eva Vázquez)

(Viñeta Eva Vázquez)

Aunque, como decía arriba, los cuatro grandes están llamados a entenderse, será necesario abrir el foco hacia el resto de fuerzas –fundamentalmente nacionalistas– que han salido de las urnas. Se abre ahora un panorama político en el que el diálogo del que hablaba el candidato del PP será una norma tan suprema como la Constitución. En España estamos muy mal acostumbrados a los pactos. Llevamos 37 años de democracia acostumbrados a que un partido ganase con suficiente holgura como para que la palabra ‘pacto’ se quedase en algo más bien anecdótico. En España seguimos con la retahíla de vencedores y vencidos, preocupándonos de llevar a este país hacia los intereses propios sin tener en cuenta los del resto. Ha llegado la hora de que cobre sentido la eterna consigna que proclama el líder de la lista más votada tras conocerse los resultados. Es el momento, ahora más que nunca, de ser el presidente de todos los españoles.

El tiempo, ese gran aliado (y enemigo)

Puerta del Sol, final de la Marcha del Cambio / EFE

Puerta del Sol, final de la Marcha del Cambio / EFE

Ya resuena en los cimientos de los más emblemáticos inmuebles de la capital española el eco del Tic Tac que hoy unas cien mil personas han entonado al unísono desde la Puerta del Sol.

Decían los chicos de Podemos que esta iba a ser una manifestación pacífica de toda la ciudadanía indignada –o, para no herir sensibilidades, cabreada– sin la presencia de signos políticos. La primera parte se cumplió, afortunadamente para todos. Con respecto a la segunda, no podemos decir lo mismo.

Desde primera hora Pablo Iglesias se ha desmarcado del protagonismo y ha sido Íñigo Errejón quien ha hablado en nombre de Podemos y ha expresado sus impresiones antes de que arrancase la Marcha del Cambio. Y el hombre que dirige la estrategia en Podemos ha sido claro: ‘esta marcha empieza en Cibeles y acaba en la Moncloa’, ha asegurado. Al llegar a Sol, varios dirigentes del partido que aspira con más fuerza a quebrar la unidad del bipartidismo español han pronunciado sendos discursos enalteciendo el papel de la ciudadanía en el cambio político que ellos proponen.

Decía Esperanza Aguirre hace unos días que esto de la Marcha sobre Madrid (nombre acuñado o, en su caso, ‘bautizado’ por ella misma) le recordaba a la Marcha sobre Roma de Mussolini, comparación que –fíjense ustedes, qué casualidad– ha recogido nauseabundamente el diario La Gaceta para criticar la manifestación y a Pablo Iglesias. La señora Aguirre, siempre un paso más allá de la línea tremendista que sigue su partido contra la formación de Iglesias, quizás debió olvidar que Mussolini no estuvo en esa Marcha sobre Roma. Al menos, no desde el principio. Benito esperó en Milán hasta que pudo confirmar que la cosa no se estaba poniendo fea y llegó a la capital italiana para colgarse medallas y hacer el paripé que todos ya conocemos.

Pablo Iglesias, entre la multitud / EFE

Pablo Iglesias, entre la multitud / EFE

Iglesias, que más que estirar el brazo levanta el puño, por su parte madrugó tan religiosamente –disculpen el exceso de credo en mi lenguaje– como las cien mil personas que marcharon sobre Madrid. Bastantes más que los que marcharon sobre Roma y bastantes más que los que marcharon no hace mucho a favor del anteproyecto de reforma de la ley del aborto o bajo nombres de asociaciones de víctimas del terrorismo, por poner ejemplos con total falta de rigor periodístico. Y es que somos lo que vemos y escuchamos.

A lo que iba: que ausencia de signos de partidos políticos ha habido, sí; pero de los que no eran de Podemos y afines, como banderas republicanas, griegas o de Syriza. Lo de hoy sería comparable a una hipotética manifestación programada por el PP para defender que los grados universitarios han de pasar a durar tres años frente a los másters, que deben durar dos. Haya banderitas azules o no, el grueso del tumulto lo compondrán votantes afines –o del PSOE, que últimamente defiende por lo bajini intereses próximos a los del gobierno–. Aunque algo me dice que el próximo domingo desde el Ministerio de Educación preferirán que la gente se acuerde de que hay una Liga de fútbol disputándose antes que de aspectos relacionados con política educativa.

No se puede negar que lo de hoy sábado en la capital del Reino de España ha resultado un éxito de convocatoria para Podemos. Un remolino de círculos ubicados en torno a la figura de Pablo Iglesias han realizado una demostración de fuerza para lanzar un mensaje. Un Tic Tac –expresión de la que en Podemos ya se habrán adueñado en un alarde de intenciones comunistas– de que a Mariano Rajoy se le está acabando el tiempo.

Los líderes de Podemos saludan a la conclusión del acto / Jairo Vargas

Los líderes de Podemos saludan a la conclusión del acto / Jairo Vargas

Sin embargo, Iglesias y su séquito deberán ahora jugar sus cartas con maestría, porque por mucha cuerda que digan tener en frente del actual gobierno, no deberán acomodarse como fuerza líder tal y como asegura alguna que otra encuesta. Porque por mucho que se erijan como el reloj en marcha frente al reloj sin pila, no han de olvidar que hasta un reloj parado acierta dos veces al día.

Y esto último es tan cierto como que cuando se asciende hasta lo más alto del poder allí el tiempo es relativo y como que los partidos gobernantes suelen bajar cada cuatro años a la Tierra para poner en hora sus relojes. Maquinaria suiza, últimamente.

Ahora le toca a Podemos conseguir la confianza de la gente y convencerles de que el mecanismo de su reloj está hecho en España y que el tic tac que hoy emplean para atacar al gobierno, están dispuestos a aplicárselo a sí mismos. En definitiva, confirmar que los sueños que hoy ha gritado al viento Pablo Iglesias, están para tomarse muy en serio.

Reloj con caras de dirigentes populares / EFE

Reloj con caras de dirigentes populares / EFE

Nocturnidad y alevosía

pink_freudEstoy escuchando grandes éxitos de Juan Luis Guerra en una madrugada glaswegiana solitaria a escasos grados sobre cero fuera de estas cuatro paredes. Pero el whisky patrio para eso está, para amortizar la factura del gas.

También he mencionado a Freud esta noche, ha venido a mí por ser uno de los teóricos contemporáneos del humor. Para Freud, el humor se diferencia del chiste en que el primero es la superación de la realidad y el segundo es más un acto forzado dentro de la cotidianiedad. Un preso condenado a la horca un lunes, cuando sube al patíbulo exclama a la plaza de su ciudad natal: “Que buena manera de empezar la semana”, o algo así.

Moraleja, si no te superas a ti mismo, reniegas de la realidad e intentas doblegarla, jamás serás nada. Haga usted el favor y tenga sentido del humor que, aunque suene a publicitario, puede servir como manera de vida.

Y, por ensalzar la figura de un tercer personaje ilustre, permítanme escoger para la ocasión al director y guionista indio nacionalizado estadounidense, Manoj Nelliyattu Shyamalan, director de la película El bosque: The village. El caso es que esta tarde me ha entrado la vena masoca y me he propuesto ver una película de terror. Tenía este título grabado en la memoria porque recordaba un trailer oscuro y atemorizante cuando era notablemente más joven.

El caso es que, después de verla, yo no la definiría como terror, sino más bien como misterio. Pero no es la historia solamente lo que me hará vitorear el nombre y apelllidos de este profesional del séptimo arte. La película está plagada de planos espectaculares, esos que te hacen entrever que puede estar pasando pero no te lo dejan claro del todo y, además, mantienen a tu corazón con las sístoles y las diástoles discoordinadas. Por si fuera poco, la música es una maravilla. Y, por si además de su faceta de director hubiese que alabar su ‘yo guionista’, aquí os dejo un diálogo de la mencionada película. Además, he percibido un cameo muy disimulado. Y un cameo muy disimulado en una buena película solo implica más elogios para su director: Manoj N. Shyamalan.

Ivy Walker: When we are married, will you dance with me? I find dancing very agreeable. Why can you not say what is in your head?

Lucius Hunt: Why can you not stop saying what is in yours? Why must you lead, when I want to lead? If I want to dance I will ask you to dance. If I want to speak I will open my mouth and speak. Everyone is forever plaguing me to speak further. Why? What good is it to tell you you are in my every thought from the time I wake? What good can come from my saying that I sometimes cannot think clearly or do my work properly? What gain can rise of my telling you the only time I feel fear as others do is when I think of you in harm? That is why I am on this porch, Ivy Walker. I fear for your safety before all others. And yes, I will dance with you on our wedding night.

Captura del momento posterior al diálogo

Captura del momento posterior al diálogo

Siniestro Total

Francisco Granados, número 2 de Esperanza Aguirre en la Comunidad de Madrid, detenido en la Operación Púnica

Francisco Granados, número 2 de Esperanza Aguirre en la Comunidad de Madrid, detenido en la Operación Púnica (Público)

Y no nos digas que no está bien, que ya sabemos cuáles son nuestros males, arranca la canción homónima de la ilustre  banda de punk gallega Siniestro Total. Desde la distancia –y con cierta nostalgia– me invade la duda de si con este tema pretendían refirse a sí mismos o su intención era describir sutilmente a la España del futuro. En plan anuncio de Neutrex, pero a la inversa.

Ayer se me abrían los ojos a las 8:30 y poco después las fuerzas de seguridad del estado desenfundaban la Operación Púnica y auguraban una mañana movidita para la jerarquía política de nuestro país. Un total de 51 figurantes del PP y del PSOE caían imputados como presuntos beneficiarios de millonarias comisiones por adjudicar obras públicas larga y tendidamente. Es para preguntarse: ¿luego queréis que no os llamen “casta”? Entre los nervios por la estratégica entrada en acción de ‘Podemos’ y la operación judicial que toma el nombre científico del árbol de la granada, la inmunodeficiencia del bipartidismo español resulta evidente.

Mientras tanto, Unicef y PorCausa han publicado un informe en el que alerta a los países ricos del riesgo de pobreza infantil. España, ese país que una ardilla podría cruzar de este a oeste –y viceversa– saltando sobre chorizos, no se queda atrás; es más, va por delante. Los datos alertan de una ‘década perdida’ para los niños españoles. Concretamente, el pasado año 2,7 millones de niños vivían en situación de pobreza o en riesgo de exclusión social. En Europa la media de este indicador se situaba en torno al 27,6% –que ya es más que motivo de vergüenza–, mientras que en España –quizás porque en algo había que ganar ya que en el Mundial de fútbol no se hizo un buen papel– ascendía al 32,6%. Un 8,1% más que en 2008, a modo de brote verde transgénico, vamos.

“Y mientras tanto, estos tíos chupando del frasco –del ‘A’ y del ‘B’– por activa y por pasiva”, pensará usted. El 75% del gobierno de Aznar está imputado, cobró sobresueldos o duerme en prisión, leía hace unos días. “No sé si Zapatero habrá dejado herencia o no, pero hay unos cuantos que la están mangando entera”, escuchaba este mediodía. Mientras los que están en el gobierno se alían con la oposición ‘de toda la vida’ para combatir a un tío con coleta, desde sus propias filas están recibiendo su particular ‘Idus de marzo’.

Ángel Acebes dice que no sabía nada de la 'caja B' (Wikipedia)

Ángel Acebes dice que no sabía nada de la ‘caja B’ (Wikipedia)

Y, parafraseando a los músicos ya mentados arriba, lo están dejando todo ‘Siniestro Total’. Entre los jóvenes que se marchan de España para poder comer y los que no pueden hacerlo entre nuestras fronteras se está creando una lacra que afectará a la bendita ‘Marca España’ durante años. Una lacra cuyos responsables serán los que hoy se sientan ante el juez, los que se han sentado, los que se sentarán y los que, con suerte, terminarán algún día entre rejas.

Como decíamos arriba, aquí ya sabemos cuáles son nuestros males. El problema es que seguimos pensando que algo o alguien acabará viniendo a salvarnos, como en las más comerciales películas de Hollywood. Y, quizás, la solución pasa por mirar más por lo propio y, como decía Albert Camus, asimilar que la verdadera generosidad en relación con el futuro consiste en entregarlo todo al presente.

El viernes Glasgow amaneció gris

Mujer realizando bailes típicos mientras porta una cartulina del 'Yes'

Mujer realizando bailes típicos mientras porta una cartulina del ‘Yes’

(Entrada publicada el sábado 20 de septiembre en la edición de A Mariña del diario El Progreso)

El viernes Glasgow amaneció gris. Gris por dos motivos. El primero de ellos el tiempo, que a medida que se muere el verano va ofreciendo peor cara. El segundo –y no por ello menos importante– por el triunfo del unionismo en el referéndum de autodeterminación celebrado el jueves. Glasgow, ciudad más poblada de Escocia, había ofrecido a lo largo de las últimas semanas un apoyo férreo al ‘Yes’. Tanto que el viernes, entre la humedad del ambiente, un podía llegar a olfatear la derrota entre las calles de esta urbe industrial que decidió llevar la contraria a Edimburgo en esto de decidir el futuro de la nación.

En los últimos días las calles de Glasgow habían mostrado pleitesía a la secesión. En la comercial Buchanan Street, la milla de oro de la ciudad, los partidarios del ‘Yes’ se dejaron ver a lo largo de los últimos días pidiendo apoyos a todos los viandantes. También organizaron conciertos a pie de calle, gratuitos, y ofrecieron discursos a golpe de megáfono para terminar de convencer a una ciudad a la que Alex Salmond particularizó su agradecimiento a través de su cuenta de Twitter.

En la universidad la política no estaba prohibida, pero los alumnos procuraban no mostrar demasiado sus colores en estos primeros días de curso. Sin embargo, en la sesión inaugural algunos de los profesores llegaron a bromear a la hora de dar la bienvenida. “Bienvenidos a Escocia, Reino Unido hasta el jueves y después ya veremos”, afirmaban sin tapujos y entre risas. Ante la parcial timidez de los novatos, uno de ellos incluso se atrevió a preguntar a mano alzada quiénes estaban a favor de la independencia de Escocia.

En las horas finales de la votación y antes los primeros sondeos, cientos de personas se agolparon en St George Square para seguir en todo momento qué sentencia había dictado el conjunto de su país. El ‘Yes’ seguía ganando en las calles de Glasgow. Y de hecho lo hizo cuando todos los votos fueron recontados. Un 53,49% votó sí a la independencia frente a un 46,51% que se posicionó de manera contraria. Y cuando ayer la gente se despertó el Reino Unido seguía en su sitio. Con las promesas de David Cameron de ofrecer una “descentralización sin precedentes”, que veremos en qué se queda. Porque, aunque Salmond ha prometido esperar “una generación política” para volver a intentarlo, resulta mucho más fácil ahora perder partidarios del ‘No thanks’ que del ‘Yes’ y eso Mr Cameron ha de tenerlo presente desde el 10 de Downing Street.

Glasgow anteayer amaneció sin los habituales voluntarios pidiendo el voto a favor de la secesión o de la unión. Sí que se mantuvieron, en cambio, los músicos que cada día con sus interpretaciones consiguen traer buenos recuerdos y sacar alguna sonrisa a los apurados viandantes cada día, traiga este la resaca post referéndum o no. Lo que es cierto es que Escocia sigue siendo parte del Reino Unido, pero también lo es que la música seguirá sonando en Glasgow.

La música seguirá sonando en Glasgow

La música seguirá sonando en Glasgow