Por alguna razón


IMG-20150723-WA0004A veces hacemos las cosas sin pensar, pero eso no significa que no las sintamos. A veces actuamos sin darle demasiadas vueltas al coco, pero porque sabemos que si se las diésemos haríamos muchas menos cosas de las que realmente queremos realizar. A veces nos echamos para adelante y aparecemos donde no debiéramos estar. O irrumpimos, sin avisar, donde aparentemente nadie nos espera.

Pero eso no significa que estemos actuando mal. Simplemente hacemos aquello que queremos hacer. Y, lo más importante, hacemos aquello que sentimos que debemos hacer. ¿El motivo? Nos fijamos objetivos, porque tenemos deseos y porque notamos en nuestro interior esas ansias de sentir el anhelo de algo. O de alguien.

“Yo me voy acostumbrar a que, lo que haga, lo haga por alguna razón”. Este mensaje no lo digo yo, aunque podría. Escuché estas palabras de la boca de una de las sabidurías que más reflexionan y a la que, quizás, menos atención prestamos: la infantil. Un niño paseaba hace unos días por la playa con su padre y, después de mucho meditar con los pies humedecidos por el Cantábrico, decidió armarse de valor y confirmarle a su padre que, a partir de entonces, pensaría antes de actuar, que realizaría las futuras acciones de su vida persiguiendo un fin concreto.

Sabio benjamín, no cabe duda. Quizás su padre sonreiría o se reiría de él con sorna, pero lo cierto es que al chaval no le faltaba razón. Quizás él, inexperto e ingenuo, se dio cuenta de que esa era la mejor filosofía de vida. Y, quizás, hizo que quienes le escuchasen se dijesen a sí mismos, como quien recuerda algo que otrora tenía interiorizado pero que por la razón que fuere se le fue olvidando, un “coño, ¡si es verdad!”.

Dicen que cuando alguien desea algo con todas sus fuerzas, el mundo entero conspira para que ese alguien cumpla su objetivo. Yo no quiero meter en ningún compromiso a la población mundial, pues sé que cuando uno trata de ser mejor de lo que es, todo a su alrededor se convierte en algo mejor. Por eso quiero permitirme el lujo de sentir. De sentir que las razones por las que se guían mis objetivos son las mejores. No me cabe duda.

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2 pensamientos en “Por alguna razón

  1. Me encanta!!!!! El concepto es increíble y lo comparto al cien por cien, aunque no sabría con que frase quedarme… Quizás: “Dicen que cuando alguien desea algo con todas sus fuerzas, el mundo entero conspira para que ese alguien cumpla su objetivo.”
    No le daré yo vueltas ni nada a este tipo de cosas…

    Un abrazo enorme.

    • Muchas gracias, Carmen!
      Hagamos que el mundo entero conspire y persigamos aqueño con lo que soñamos cada día. Pero nada tendrá sentido si no hacemos lo más importante: creer en nosotros mismos.

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