Fútbol en la otra orilla


El Barres CF y la SD Ribadeo han mantenido los últimos ocho años un convenio de colaboración que no entiende de fronteras ni de federaciones

Lance de un partido entre el Barres CF ‘C’ y el Marino de Cudillero (foto: Elfarero)

Lance de un partido entre el Barres CF ‘C’ y el Marino de Cudillero (foto: Elfarero)

Cada fin de semana cuarenta y dos niños de los equipos alevines del Barres Club de Fútbol compiten en la Liga Asturiana. A simple vista no parece que haya nada llamativo en ello, pero nada más lejos de la realidad, ya que los niños están empadronados en Ribadeo. De todos modos, esta peculiaridad no ha de ser gran cosa para quien no esté familiarizado con esta zona del norte peninsular.

Sin embargo, se da el caso de que Barres y Ribadeo son pueblos que forman parte de municipios distintos. Pero no queda ahí el asunto, ya que tampoco se hallan en la misma provincia. Y, por si fuera poco, el río Eo que se encuentra entre ambas localidades también divide Galicia y Asturias. Mientras que Barres es un pueblo perteneciente al municipio asturiano de Castropol, Ribadeo es un ayuntamiento gallego. ¿Qué hacen cuatro decenas de niños residentes en Galicia compitiendo en Asturias? He aquí lo interesante de nuestra historia.

El Barres CF es el equipo más importante, por tradición histórica, del concejo castropolense. En los últimos tiempos, en cambio, las migraciones y la reducción de la natalidad provocaron que el conjunto sénior desapareciese, así como sus categorías inferiores.

Sin embargo, en el año 2007, el presidente del club asturiano y el presidente de la Sociedad Deportiva Ribadeo llegaron a un acuerdo de colaboración para que el segundo le cediese algunas categorías íntegras al primero. Pero antes de reparar en los motivos debemos tratar de entender qué es la Sociedad Deportiva Ribadeo.

Localización de Ribadeo –izquierda– y de Barres –derecha– (Google Maps)

Localización de Ribadeo –izquierda– y de Barres –derecha– (Google Maps)

Otro equipo en el pueblo
En la villa del norte de la provincia de Lugo el equipo de fútbol ha sido siempre, desde su creación en 1913, el Ribadeo FC. Durante sus 102 años de historia, el conjunto ribadense ha desfilado entre la Tercera Autonómica Gallega y la Tercera División, donde se encuentra actualmente. Sin embargo, en los últimos 20 años tanto la institución como el gobierno local habían dejado de lado a las categorías inferiores, centrando sus esfuerzos económicos en el primer equipo y, a lo sumo, en el equipo juvenil.

Por ello, en el año 2000 un grupo de padres acordó crear la Sociedad Deportiva Ribadeo a modo de escuela municipal. No se trataba solamente de progenitores de la villa, sino de todo su término municipal y del vecino Principado de Asturias. La idea era dar unas nociones básicas de fútbol a los pequeños; lecciones que correrían a cargo de padres voluntarios a los que se les premiaría con un pequeño cheque. “Empezamos con solamente tres equipos y hoy ya contamos con un total de 206 niños”, afirma Miguel, actual directivo de la entidad y monitor en los primeros años de vida de la Sociedad Deportiva Ribadeo.

De hecho, el éxito de la SD Ribadeo fue tal que las instalaciones de fútbol con las que contaba el municipio –un campo de fútbol de uso casi exclusivo para el primer equipo, un campo de entrenamiento y un terreno de fútbol 7– no podían absorber a todos los equipos existentes. Por ello, en 2005 y a sabiendas de que el Barres CF seguía dado de alta en la Federación Asturiana pese a no contar con jugadores, se produjo un contacto entre las directivas de los dos equipos.

El convenio
“El presidente por aquel entonces me planteó la posibilidad de que algún equipo de la SD Ribadeo compitiese en Asturias con el escudo del Barres”, recuerda Francisco Canela, actual presidente del Barres CF. Los motivos planteados eran dos. Por un lado, que los niños pudiesen disfrutar del fútbol sin tener ninguna carencia de instalaciones. Por otro lado, el nivel superior de la Liga Asturiana.

“En el futbol base asturiano hay ligas que van desde los dieciséis a los dieciocho equipos, mientras que la Federación Gallega divide las categorías por comarcas y las ligas tienen menos integrantes y son de menor calidad”, apunta Canela, que también es entrenador de uno de los equipos alevines. De este modo, en la categoría que le correspondería disputar a la SD Ribadeo solo hay seis equipos y la competición se repite tres veces a lo largo del año. Al final, afirma Francisco “la Liga Asturiana facilitaba acostumbrarse a competir de forma regular”.

Para Miguel Peña, la Federación Gallega aceptó las quejas de los equipo del interior de Lugo, que no querían desplazarse hasta la costa, y adoptó un formato de ligas comarcales. Por este formato, en A Mariña –comarca en la que está Ribadeo– se creó una liga de solo seis conjuntos. “Eso acaba creando, dentro del campo, una pérdida de interés en los niños por jugar siempre contra los mismos equipos y, fuera del campo, rivalidades insanas”, reconoce Peña.

Después de un primer acercamiento, dos años después “se llegó a un acuerdo de colaboración en categoría alevín fundamentalmente”, señala Francisco, aunque asegura que algunas temporadas “también hemos contado con el equipo infantil”.

Entrenamiento del Barres CF (foto: ElFarero)

Entrenamiento del Barres CF (foto: ElFarero)

El cambio de equipo
Una vez formalizado el acuerdo, el único trámite que se debe realizar para pasar de una liga a otra es solicitar el cambio de residencia deportiva. Esto se hace al terminar la etapa benjamín. Es un procedimiento a coste cero que, sumado a un importe similar de la ficha a ambos lados del Eo, hace que el ‘papeleo’ no pueda verse como un inconveniente.

Donde sí encontramos diferencias es en el mayor número de quilómetros que suponen los desplazamientos a realizar. Como el criterio de la Federación Asturiana para diseñar las ligas prioriza más el número de equipos por competición que el aspecto geográfico, la distancia que se recorre también es mayor. Ello requiere un desembolso mensual de combustible superior al que supondría una liga comarcal.

“Sí que es verdad que el máximo desplazamiento que se podría realizar en la Liga Gallega sería de una hora y que algunos equipos de Liga Asturiana se encuentran a más de dos horas de autobús”, reconoce Miguel Peña. Sin embargo, matiza Peña, “al final lo que prima es la calidad con la que se entiende el deporte y los padres saben que es bueno para los chavales”. La autovía A-8, recién terminada en su tramo asturiano, también facilita los desplazamientos “y eso se acaba agradeciendo”, asegura Miguel Peña.

Así lo entiende Mónica Méndez, madre de uno de los pequeños futbolistas, quien afirma que “en los desplazamientos de menos de cincuenta quilómetros los padres nos turnamos para llevar nuestros coches”. Hasta ahora no ha habido ningún problema con este sistema y Mónica tiene claro el motivo. “Formamos un grupo de padres muy majo, prácticamente todos vamos a todos los partidos, salvo por motivos de fuerza mayor”, reconoce. Además, los padres ofrecen su ayuda en los partidos que disputan en casa. “Durante el partido atendemos en el bar y, al terminar, limpiamos los vestuario, dice Mónica.

Y es que de los cuarenta y dos niños que compiten con la camiseta del Barres CF actualmente, “el noventa y cinco por ciento son de Ribadeo”, reconoce Francisco Canela. Ello hace que –además del ‘buen rollo’ existente– una vez a la semana, uno de los entrenamientos lo realicen en las instalaciones municipales de la localidad gallega. “Cuando se entrena en Barres, los padres también nos turnamos para llevar y traer a los niños”, asegura Mónica.

El elevado número de críos provoca que actualmente existan tres equipos. El primero está en Segunda División asturiana luchando por ascender a la Primera categoría y compitiendo con los filiales de equipos como el Sporting de Gijón, el Quirinal o el Avilés. Los equipos ‘B’ y ‘C’, por su parte, formados por niños de primer año y niños que han tenido menos contacto con el fútbol base, se encuentran en Tercera División asturiana.

Instantes previos al inicio de un partido (foto: ElFarero)

Instantes previos al inicio de un partido (foto: ElFarero)

Mientras que el primer equipo compite en una liga de dieciséis conjuntos, los dos restantes se encuentran en una liga de dieciocho equipos, una cifra muy superior a los seis que conformarían la liga que les correspondería en Galicia. El factor económico, como vemos, no se ve tanto como un gasto, sino como una inversión de los padres para que sus hijos puedan competir en las mejores condiciones, aunque para ello haya que cambiar de comunidad autónoma. “Hoy por hoy cualquier deporte te supone esfuerzos que, si se hacen pensando en los niños, merecen la pena”, reconoce Mónica Méndez.

Las entradas y el bar
“En nuestro equipo los padres están encantados de jugar en Asturias y asumen perfectamente los desplazamientos”, apunta Adrián Rico, entrenador del alevín ‘A’ y que también pasó por las categorías inferiores del club. Como anécdota, Rico asegura que en Asturias es obligatorio pagar entrada en los partidos de fútbol base. “La afición local paga un euro y la visitante, tres, pero la verdad es que no importa dónde juguemos porque casi todos los padres acompañan a los chicos”, afirma el joven entrenador de solo 20 años.

Tanto entrenadores como padres no conocían esta peculiaridad del deporte base en el Principado. “Al principio nos chocó que hubiera que pagar tres euros al ser visitante; ¡son quinientas pesetas!”, recuerda con nostalgia Mónica. Sin embargo, a base de adentrarse en el mundo del fútbol base, los padres se dan cuenta de que este esfuerzo que hacen no es en vano. “Al final, dentro de lo malo, hacen bien y uno sabe que el dinero hace falta porque lo que se paga con la ficha no llega a nada”, alega una madre que, dice, ha terminado tomándoselo “como una colaboración con el club”.

Aportaciones como esa ayudan a sufragar los viajes de larga distancia y, en definitiva, a mantener la calidad del fútbol base en Asturias, una comunidad autónoma en la que la ley no prohíbe la venta de bebidas alcohólicas en los campos de fútbol. “Esto también permite unas ganancias adicionales para afrontar los gastos que se nos presenten”, reconoce Miguel Peña desde la directiva de la SD Ribadeo.

Rivalidades fronterizas 
Pero no se podría entender este fenómeno deportivo sin reparar en el aspecto social del asunto. Y es que ¿cómo se toman los rivales que el equipo contra el que compiten tenga de asturiano solamente el nombre? “Cuando vamos a cualquier campo tanto padres como cuerpos técnicos nos preguntan que qué hacemos en Asturias”, reconoce Adrián Rico. Sin embargo, apunta, “cuando les explicamos nuestra historia no tienen ningún inconveniente y el trato que recibimos es muy bueno”.

Además, a ambos lados de la Ría de Ribadeo –la formada en la desembocadura del río Eo– siempre se intenta apelar a una rivalidad más o menos sana. Para Mónica, esta rivalidad es inexistente en Ribadeo. “Aquí la relación es continua entre gallegos y asturianos y los niños no tienen la sensación de que existan diferencias”, asegura. El presidente del Barres CF, Francisco Canela, dice no entender de roces entre gallegos y asturianos y además ve un argumento más a favor del convenio. El cambio de liga, según Francisco, “abre la oportunidad a muchas familias de visitar Asturias”.

Sorteo de capitanes (foto: ElFarero)

Sorteo de capitanes (foto: ElFarero)

Este aspecto es muy valorado entre padres ya que, si bien no permite hacer un turismo en profundidad de los distintas localidades, “sí que te da tiempo a conocer lugares en los que quizás no habías estado”, sostiene Mónica Méndez. Lugares que, “de no ser por el fútbol, quizás no tendrías tanta facilidad para visitarlos con tus hijos”, afirma. Adrián Rico, uno de los entrenadores que mejor conoce a los chicos, solo ve beneficios en este convenio. “Permite visitar el Principado y estrechar los lazos a ambos lados del Eo”, sostiene.

Como conclusión, uno acaba descubriendo que esta peculiaridad no es más que un salto cualitativo en el desarrollo de los muchachos. Tanto ellos, como sus padres y el cuerpo técnico se muestran satisfechos por tener que cruzar a la otra orilla para jugar un campeonato al que no estaban acostumbrados. La toma de contacto con un ritmo de competición más exigente también es una de las causas que permite a los chicos disfrutar del fútbol en mejores condiciones. Por último, las relaciones a ambos lados de la ría se ven reforzadas por iniciativas como esta, ya que, como recuerda el entrenador del alevín ‘A’, Adrián Rico, “al fin y al cabo, gallegos y asturianos somos primos-hermanos”.

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