La penúltima de Escocia: El coraje de Bill Millin, el gaiteiro de Normandía


Bill Millin inmortalizado de espaldas el día de la Operación Overlord (Evans JL)

Bill Millin inmortalizado de espaldas el día de la Operación Overlord (Evans JL)

Nunca podrá haber una última, pues esto no se trata ni de una enciclopedia a tomos ni de una saga cinematográfica (aunque Star Wars también parece salvarse en este aspecto). Ahora que he pisado suelo gallego, previo contacto con suelo glaswegiano, de Lancaster, de Preston, de Birmingham, de Londres ciudad, de aeropuerto londinense y de suelo asturiano me dispongo a comentar una anécdota que descubrí durante mi estancia unos cuantos grados más al norte de este globo terráqueo: la historia y el coraje de Bill Millin.

Aunque nacido en Canadá en 1922, su padre decidió retornar a su Escocia natal para ejercer de policía cuando su hijo contaba con tres años de edad. A medida que fueron pasando los años, Millin fue instruyéndose en el mundo de la gaita hasta unirse al ejército, ya que tanto entre irlandeses como entre escoceses era habitual contar con gaiteiros entre sus tropas. La Segunda Guerra Mundial estaba en marcha y, con solo 21 años, Bill Millin se vio formando parte de una flota de unos 5.000 barcos cuyo objetivo era realizar el desembarco de Normandía. Poco antes de alcanzar la costa, su superior inmediato, Lord Lovat, le pidió que tocase la gaita a pesar de que esta práctica se había restringido durante el conflicto severamente. “Nosotros somos escoceses, esta restricción no nos afecta” le dijo con complicidad el oficial.

A las 7:25 am del 6 de junio de 1944, cerca de 30.000 soldados desembarcaban en la extensa playa de Sword. Entre los disparos, el sonido del aire modificado gracias a la habilidad de Millin con la gaita empezó a hacerse oír. Y no se detuvo. Además, su vestimenta no era como la del resto de soldados puesto que llevaba un kilt (típica falda escocesa) que, como manda la costumbre, no iba acompañado de ningún tipo de ropa interior. Tampoco llevaba armas, solo su gaita lo separaba de los proyectiles alemanes. Y, contra todo pronóstico, nuestro scottish man sobrevivió. Cuando, una vez tomada la playa, se preguntó a los prisioneros por qué no habían matado a aquel gaiteiro muchos respondieron que habían creído que se trataba de un loco y que no merecía la pena acabar con su vida. Loco o no, nuestro hombre había actuado como un soldado aliado más, pero a su manera.

Bill Millin tocando para los soldados aliados

Bill Millin tocando para los soldados aliados

Muchos de los soldados escoceses, irlandeses, galeses e ingleses que desembarcaron en Sword afirmaron que escuchar durante la ofensiva canciones como ‘The road to the isles’, ‘Hielan Laddie’ y ‘Blue Bonnets Over the Border’ les hizo recordar el verdadero motivo por el que estaban luchando. Y eso, más allá de causarles nostalgia por la casa que quizás nunca volverían a pisar o por la familia que tal vez jamás volverían a ver, les llenó de valor. Cuando la playa fue tomada y las tropas aliadas avanzaron hacia el interior, Lovat ordenó a Millin que no se detuviese, pues su gaita serviría de señal para alertar a las brigadas aerotransportadas de que se estaban aproximando. Al final de la operación, el Lord se refirió a Millin diciéndole que había demostrado ser un verdadero escocés al guiar la mayor invasión de la historia.

Aquel día, a pesar de la tormenta, del frío, de la sangre y de la violencia hubo un hombre que, sin hacer daño a nadie, disfrutó realizando lo que más le gustaba: tocar la gaita. Una gaita que serviría de ejemplo y de estandarte para mantener la ilusión en los corazones de aquellos que luchaban contra la tiranía que amenazaba al mundo entero.

Bill MillinBill Millin falleció el 17 de agosto de 2010 a la edad de 88 años. El uniforme y gaitas de este tal vez por muchos ignorado pero no por ello menos importante personaje de la historia pueden contemplarse en el Dawlish Museum de Devon (Inglaterra). En una entrevista en 2006 a la BBC, tal y como recogió Julio Valderón Blanco en el obituario que publicó el diario El Mundo, Bill Millin afirmó que “cuando eres joven haces cosas que no soñarías hacer de viejo. Disfruté tocando la gaita y no me di cuenta de que me estaban disparando”.

Y es que a veces el miedo hace que nos olvidemos de lo más importante, de que hemos venido a esta vida a disfrutar. Desde hoy declaro mi admiración a la figura de Bill Millin, un hombre que, haciendo lo que más le gustaba, ayudó a cambiar el rumbo de la Historia.

Anuncios

Escribe tu comentario

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s