Sobre el programa electoral de Podemos


Captura del debate electoral televisado de 2011

Rajoy, después de preguntar “¿y qué insinúa usted con eso?”

En el debate previo a las generales de 2011 Rubalcaba le preguntó a Rajoy si sabía cuántas veces hablaba en su propio programa electoral de la financiación de la Sanidad Pública. Rajoy hacía mutis mientras buceaba en una marea de números, de posibilidades. Aunque sin dejar tiempo para meditarlo, Rubalcaba le respondía que en ninguna ocasión la combinación de los vocablos ‘financiación’, ‘Sanidad’ y ‘Pública’ se reflejaba en su programa electoral, ante la perplejidad manifestada con un “¿Y qué insinúa usted con esto?” del que días después terminaría siendo presidente del gobierno. Y hasta hoy.

Hoy en día está de moda criticar a Podemos por carecer de un programa electoral con el que presentarse a las elecciones. A mí, que nunca los he votado, me gustaría romper una lanza a su favor y criticar a quienes cuestionan el ‘aire fresco’ que entra por la ventana mientras permanecen sentados en una silla al fondo de la habitación. Creo que es legítimo dudar de un partido cuyo principal objetivo es hacer de la política algo más participativo, esto es, cambiando las reglas y el tablero de juego; pero también opino que criticar a Podemos por no tener programa electoral es un acto de torpeza hoy por hoy.

¿Cómo va a saber el equipo de Podemos punto por punto cómo conseguir el dinero para llevar a cabo sus acciones? Lo que Podemos propone es renegociar con todos los actores sociales las condiciones. El objetivo final se conoce: desarrollar las políticas propuestas. Lo que no se puede conocer es el cómo se llegará a ese estadio ideal. ¿Por qué? Pues porque nunca antes la sociedad civil ha negociado con los bancos, sin ir más lejos, sobre estos temas. “A los gobiernos los elige la gente”, dirán ustedes, crédulos. Y es verdad, pero un presidente elegido por mayoría absoluta con menos de un tercio del total del censo de españoles difícilmente puede reunir los intereses de una mayoría en términos absolutos.

Pablo Iglesias en Salvados

Pablo Iglesias en Salvados

Lo que quieren Podemos es escuchar con el mismo peso a plataformas de afectados por la hipoteca, por los recortes en sanidad, educación o prestaciones por dependencia; escuchar a asociaciones de jóvenes, de jubilados, de amas de casa o de gente que pasea de noche para olvidarse de lo que sucede durante el día. Internarlos en el sistema, hayan votado o no. Porque gobernar en democracia no significa hacerlo para quienes te han votado, al menos que uno sea mal político –y me consta que el género abunda últimamente.

Es por eso que decir que el partido de Pablo Iglesias no está proponiendo nada en concreto me parece una chabacanería. En Podemos tienen las ideas claras, igual que los objetivos finales. Pero si nunca antes se han utilizado los instrumentos de esa manera dentro de los muros que sostienen el sistema democrático español, ¿cómo van a saber cómo será el proceso que van a llevar? Es como cuando quieres utilizar un hardware moderno en un ordenador que ya tiene unos años: no sabes si este lo va a aceptar sin más o hará falta tocar la máquina por dentro. El programa llegará, tranquilícense, que si de momento la única tarea que deben cumplir es esa, lo harán.

En el caso de que Podemos gobierne y no cumpla con lo que aspira a cumplir, endeude más al país y no sepa cómo operar en materia económica; en el caso de que termine conduciendo a la sociedad al más oscuro –si es que lo hay ya– Averno, el mayor problema sería para ellos y no para los que estamos al otro lado del muro. ¿Por qué? Muy sencillo: para conseguir todo el apoyo que pretenden están despertando al pueblo, ese gigante dormido. Y, si fracasan, será el pueblo, el mismo armado con nuevos mecanismos de participación, el primero en echársele encima.

Clausura del acto celebrado el 16 de noviembre del que Pablo Iglesias salió elegido secretario general

Clausura del acto celebrado el 16 de noviembre del que Pablo Iglesias salió elegido secretario general

No sé de qué tienen miedo algunos, si estos solo quieren hacer comprender que lo que se decide en política tiene que ver con todos. Y, si no gusta, el pueblo es quien ha de volver a abrir la ventana. Pero entonces ya sabrá que el aire fresco se respira mejor si uno se apoya en el alfeizar.

A mí, sinceramente, que a falta de un año para las elecciones la gente de Podemos carezca de programa electoral no me da especial dolor de cabeza. Porque sé que, cuando lo confeccionen, al menos se lo tomarán en serio.

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