Hablando español y llamando barato al extranjero


Glasgow Caledonian University (GCU)

Glasgow Caledonian University (GCU)

Ante todo les debo una disculpa por mi ausencia durante el día de ayer. El resocializar es lo que tiene. Ayer fui a la sesión de introducción de la Glasgow Caledonian University y que aquí recibe el nombre de ‘induction’. Después de un carrusel de oradores que se esforzaron en dar la bienvenida en medio de la resaca tras la aparente fiesta de bienvenida de la noche anterior, mandaron levantar la mano a los habitantes de Iberia allí presentes. Para mi sorpresa, alcanzábamos la docena. Y no sé qué tendrá el ser humano, que en cuanto ve algo que encaja en sus patrones, se tira a ello. Total que ayer hablé más español que cualquier otra lengua romance o anglófona.

Después de la ‘induction’, que así es como aquí le llaman a la sesión orientativa inicial, me ha dado por apuntarme a un deporte para practicar este trimestre. La decisión ha sido tomada por contagio, ya que era el único ‘spanish’ que pasaba de la actividad deportiva (¡ay, cómo hemos cambiado!), por lo que ha regresado de manera repentina a lo más profundo de mi ser el gusto por el balompié. Veremos en que queda, porque a mí lo que me preocupa primero es encontrar vivienda, que se me sigue resistiendo. He llegado a pensar que mi habitación existe y me está esperando en algún lado de Glasgow, pero que todavía simplemente no nos hemos cruzado. Mientras pensaba eso he bebido agua, por si la falta de líquido en el cerebro me había creado algún tipo de oasis mental lleno de esperanza. Pero la idea sigue ahí, y es que no solo de pan vive el hombre.

Mi nuevo móvil, no apto para paladares exquisitos

Mi nuevo móvil, no apto para paladares exquisitos

Además el confraternizar con habitantes de la parte central de Hispania –puesto que la gran mayoría provienen de la zona septentrional de la Sierra de Guadarrama– me ha llevado a descubrir la existencia de tarjetas telefónicas con las que llamar al extranjero sale tirado de precio. Poco más ha hecho falta que me dijesen: ya tengo mi tarjeta británica, que el jueves puede pasar a ser escocesa. Como mi móvil no estaba liberado he tenido que hacerme con alta tecnología danesa. He comprado un terminal que antaño tendría el aspecto de un ladrillo y que hoy en día ya los fabrican más estilizados. Aunque con las mismas funciones. Lo he adquirido en azul porque creí que me recordaría a Escocia. Pero cada vez que lo veo me recuerda más a Galicia. Fíjense ustedes –los que genéticamente estén capacitados para entenderlo– qué cosas tiene la morriña.

Hoy es la jornada de reflexión, luego escribiré algo sobre cómo delibera esta facción de la humanidad.

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