Cuando el wifi falla y crees haber comido pollo


De fiesta en la GCU. Pero de momento la bebida no es la solución.

De fiesta en la GCU. Pero de momento la bebida no es la solución.

Hoy he ido a la universidad a ver qué se cocía por allí y a tratar de solucionar un error burocrático que no viene a cuento y que finalmente no existía. Allí tenían montada una gorda. Se ve que hoy era el día de presentación para los estudiantes patrios y mañana lo será para los erasmus si no he entendido mal. Espero que conserven la misma juerga que tenían hoy y de la que os adjunto una foto que me tomé la libertad de hacer. En fin, ha sido lo más parecido a una fiesta que he visto desde hace una semana. Y yo que pude haber llegado a pensar que me iba a aburrir aquí…

Acabo de comer en un KFC y esta entrada que estoy escribiendo no la veréis publicada hasta dentro de unas horas dado que la conexión wifi aquí es posiblemente peor que la calidad del pollo que aseguran servir. Total, que me he equivocado de menú y en lugar de una hamburguesa hecha y derecha de ave de corral he pedido el segundo durum de mi vida. Y, mirad por donde, el segundo pedido de manera involuntaria también. Al final me ha llenado el estómago, que para eso he pagado.

Creí haber entendido al trabajador de esta sucursal de la bendita cadena de comida rápida cuando me atendió, pero se ve que no. Y eso que solamente era ‘escocés’. Esto ha sido, sin duda, una cura de humildad. Imaginaos lo difícil que puede llegar a resultar entender a un ‘scotish’ constipado. O, lo que es peor, a un oriental –del lejano oriente o de tierras hindúes– hablando en inglés con resquicios de acento de la tierra de Nessy. Hoy me he fijado en una pareja más o menos de mi edad que iba a cruzar la calle en el sentido contrario al mío. Sus rasgos me resultaban más comunes que los de la gente de a pie aquí. Cuando los he tenido a mi altura les he escuchado un perfecto castellano y les he preguntado si eran españoles. No me han contestado porque una oriental –del lejano y hepático Oriente­– se ha tirado a ellos en un efusivo saludo. Me he llegado a sentir ignorado ya que, minutos antes, me he cruzado con un obrero que llevaba por debajo del chaleco la camiseta del Barça pero que me ha dicho /Nou/ cuando le he hablado en catalán.

Vamos, que hoy no ha sido mi día en la calle –también han empezado a caer las primeras gotas–, ni en el sector inmobiliario, porque he vuelto con las manos vacías después de ir a ver dos pisos. Seguimos intentándolo.

Anuncios

Escribe tu comentario

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s