Tu indiferencia es su victoria


(foto: Julien Lagarde)

(foto: Julien Lagarde)

“Ladrones. Corruptos. Chorizos. Sinvergüenzas. Yo, si me dejasen votar para algo, votaría para echarlos a todos”.

Demasiadas veces estos días he escuchado frases como esta. La gente no cree en el sistema bipartidista actual. “Siempre ganan los mismos” y “es el mismo perro pero con distinto collar” son tópicos tan fácilmente discurribles como que en el mismo voto está el cambio. Si solo existiesen en el abanico de posibilidades electorales los dos partidos de siempre -PP y PSOE- uno podría entender estas sentencias.

Sin embargo, el ciudadano dispone para las elecciones del próximo domingo de una infinidad de partidos “minoritarios” que cuentan con papeletas igual de válidas que las de los dos inquilinos con aparente contrato vitalicio que habitan nuestro sistema político. Es hora de ejecutar uno de los pocos desahucios que sí deberían ser válidos en nuestra sociedad: el de los que llevan toda la vida viviendo de la política.

La solución, queridos amig@s, no está en no ir a votar para protestar. Nadie repara en la abstención salvo el partido ganador en la rueda de prensa posterior a conocer los resultados -y lo hacen prometiendo que intentarán convencer a la gente para que vote en las próximas elecciones, pero luego se olvidan del tema-. Yo, damas y caballeros, creo que mas motivos que hoy en día no hemos tenido nunca.

PP y PSOE se desangran con un electorado que, por tradición, es amplio y acude de manera automática a las urnas sin plantearse demasiado las cosas. Para esa gente, poco o nada tengo que decir hoy. Pero una cosa es cierta: creedme que no suponen un número tan numeroso.

Los indignados somos muchos más. Tú, yo y nosotros: los que no toleraremos más a esta panda de impresentables que sonríen desde sus escaños mientras se burlan de la democracia a la que dicen representar en nuestro nombre. Podemos cambiar las cartas, podemos cambiar las reglas del juego y, creedlo, también podríamos cambiar hasta el tablero en el que la política debería de decidir lo mejor para nuestras vidas desde un punto de vista demócrata, tolerante, igualitario y, a fin de cuentas, sensato.

A menos votos, los partidos tradicionales vencerán a los minoritarios que pretenden cambiar el sistema actual desde el propio sistema. Los primeros no quieren hacer nada por la abstención, porque esta es su mejor licencia para continuar en sus escaños destrozando todo a su paso.

Para ti,
que sabes que en el fondo
quieres cambiarlo todo:
Tu indiferencia es su victoria.

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