Mis tierras, mi vida


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A pesar de las crecientes iniciativas políticas para prohibir a esta figura de la tradición rural catalana, el somatén no ve, actualmente, razón por la que tenga que dejar de defender sus intereses. Al menos, no hasta que se ofrezca una solución viable.

(Luis Manuel Magallanes Muñoz; Jaume Monfort Mercader; Fabián Pérez Rego)

Como dijo el revolucionario mejicano Emiliano Zapata, “la tierra es para quien la trabaja”. La idea de propiedad implica una necesidad de proteger los bienes de uno ante los deseos de otros particulares de arrebatárselos. Este cometido se vio reflejado en la figura del somatén, cuyo origen documental data del siglo XI en la corona Aragonesa. Se trataba de un cuerpo paramilitar, formado por civiles, con la función de defender la población y las tierras. Estas asociaciones fueron abolidas por Felipe V, en el año 1714, a través del Decreto de Nueva Planta. Pese a ello, han aparecido, puntualmente, en diferentes periodos de conflicto a lo largo de la historia (como en la Guerra del Rosellón, la Guerra de Independencia española, o la Guerra Civil). Trescientos años más tarde, el somatén se ha visto obligado a resurgir en Cataluña, esta vez de un modo menos institucionalizado.

La oleada de robos en zonas rurales de estos últimos años pone en entredicho la seguridad en territorios como Lleida, provincia conocida por su numeroso número de cultivos y granjas. Ello provoca que agricultores y ganaderos sitúen en el punto de mira la labor policial y la responsabilidad política en este tema. Ante la incapacidad de los cuerpos de seguridad para llegar a abarcar todo el territorio amenazado, la sociedad civil se organiza para proteger lo que es suyo. Del mismo modo que comenzó a suceder en la Edad Media, diez siglos atrás.
El grupo de somatenes más activo en Cataluña se encuentra en el municipio de Alcarràs (Lleida), que se expande un total de 11.400 hectáreas. Esta localidad es un nido de robos y la impotencia que sus vecinos sienten al ver sus propiedades desprotegidas es buena prueba de ello. En Alcarràs no hay payés que no esté en constante alerta por los repetidos hurtos que se cometen en el término municipal.

Animales como terneros y cerdos, también maquinaria agrícola, aspersores, gasolina… Estos son algunos de los trofeos más deseados por los ladrones y que son sustraídos día tras día ante la carencia de vigilancia. A esto hay que sumarle el daño material a la propiedad, reflejado en los destrozos en vallas, puertas, instalaciones de riego, entre otros.

LOS SOMATENES DEL S. XXI
El resurgimiento de la figura del somatén ha venido dado por el incremento de la inseguridad en la población campesina, la cual se siente desprotegida por las oleadas de robos que se vienen produciendo en los últimos años. El sentimiento de impotencia también está muy presente porque los cuerpos de protección oficiales no responden a las necesidades de este colectivo. La iniciativa de organizarse para auto protegerse es un comportamiento propio de la naturaleza humana, que implica unos riesgos e inseguridad jurídica.

DAVID FELIP:

“La actividad de los somatenes implica una situación conflictiva por definición“

El sociólogo experto en demografía y estructuras sociales, Carlos Delclós, considera que “esta problemática tiene su determinante próximo en la naturaleza de la propiedad privada, que en su última instancia requiere una autodefensa para privar un objeto común”.

Ante esta situación, Delclós reconoce que ve “normal que, en el caso de que las fuerzas de seguridad no protejan la propiedad privada de forma satisfactoria, las personas interesadas en conservar el carácter privado de dicha propiedad opten por emplear la violencia”. Delclós ve reflejadas en las actividades de los somatenes las leyes Stand your Ground, que se aplican en gran parte de los Estados Unidos (en 29 estados), y al movimiento miliciano que entró en auge en ese país en la década de 1990. Se trata de un tipo de auto defensa que confiere al individuo el derecho a usar fuerza letal para defenderse a sí mismo sin necesidad de retirarse en una situación peligrosa.

CARLOS DELCLÓS:

“Esta problemática tiene su determinante más próximo en la naturaleza de la propiedad privada”

Para el sociólogo estas leyes han hecho aumentar el número víctimas de homicidios de color en barrios blancos y es un aliciente para que afloren las discriminaciones raciales. Cabe destacar en este sentido que Alcarrás es un municipio que ha recibido durante estos últimos años gran parte de la población inmigrante de la capital. Los recién llegados, la mayoría procedente de África subsahariana, del Magreb y de Europa del Este, centran las principales sospechas de los campesinos de la localidad. “Esto se explica porque el juicio que hace uno sobre cuáles son las características de las personas que podemos considerar sospechosas de robo se suelen basar en criterios físicos, socialmente construidos de forma perjudicial para las llamadas minorías étnicas y afectan desproporcionadamente a los varones pobres”, explica Delclós. De todos modos, hay que destacar que, en más de una ocasión y en palabras de los somatenes, ciudadanos alcarrasíns fueron sorprendidos realizando este tipo de actividades ilícitas.

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EN DEFENSA PROPIA
En materia de defensa, el sociólogo pone especial énfasis en que la tarea de un somatén no solo implica arriesgar su propia integridad física, sino también la de quien cree que puede intentar usurpar esa propiedad. Con relación a este aspecto, el profesor de derecho penal en la Universitat Pompeu Fabra, David Felip, destaca que la actividad de los somatenes implica una situación conflictiva por definición, ya que pueden verse involucrados jurídico-penalmente.
En cuanto a la capacidad de acción de un somatén frente a la amenaza de un ladrón, el penalista afirma que estos “pueden actuar en legítima defensa solamente para impedir una agresión; cuando esta finaliza, ya no hay posibilidad de reaccionar”. En la reacción “se tiene que usar el medio menos lesivo posible, idóneo para evitar la agresión y que no presente una extrema desproporción con el interés que se protege”.

DAVID FELIP: 

“Pueden actuar en legítima defensa solamente para impedir una agresión; cuando esta finaliza, ya no hay posibilidad de reaccionar”

Además, el Ordenamiento Jurídico permite al propietario “retener al delincuente en un espacio cerrado hasta que llegue la policía, pero sin herirle ni extralimitarse porque el riesgo a cometer detenciones ilegales es alto”. El somatén no está legitimado, sin embargo, a colocar mecanismos de defensa desproporcionados previos a la agresión, como pequeñas trampas lesivas para la integridad física. El hecho de que pueda existir un riesgo de lesión grave, no queda, en palabras del penalista David Felip, “para nada justificado”.

Para impedir que un campesino se vea envuelto en un conflicto jurídico-penal, las empresas de seguridad están legitimadas para proveer sistemas de protección. La Ley de Seguridad Privada de 1992 (cuya modificación está prevista para esta legislatura) establece que solamente las empresas de seguridad privada pueden ofrecer estos servicios. Las situaciones en las que se sorprende a un ladrón, en palabras de Pedro María León, Director Comercial de Securitas, “pueden entrañar un riesgo elevado, ya que nunca se sabe cómo va a reaccionar el individuo que allana la propiedad al ser sorprendido”. Para hacer frente a este convulso escenario, estas compañías facilitan posibilidades que van desde la vigilancia tradicional, hasta la vigilancia móvil, pasando por una amplia gama de tecnologías como sistemas anti intrusión o soluciones de vídeo remoto.

Pero, en este marco de ilegalidad y agresión hacia la propiedad privada, cabe añadir también que agricultores y ganaderos no son las únicas víctimas. El cobre es uno de los bienes más cotizados en el mercado negro, por lo que el cableado que transcurre por las vías del AVE, que atraviesan el término municipal, resultan un dulce manjar para los delincuentes. Recientemente, los somatenes de Alcarràs encontraron una plantación de maíz anegada de cables extraídos de las instalaciones ferroviarias donde los amigos de lo ajeno habían pelado para su posterior contrabando. Estos hurtos suponen un grave peligro para la seguridad, además de un elevado coste para la empresa encargada de reparar los desperfectos ocasionados. Los somatenes tienen constancia de que estos ilícitos episodios se suceden semanalmente.

USPAC:

“Dos años sin promociones de acceso a Mossos ha reducido en toda Cataluña la seguridad que se merecen los ciudadanos”

La Policía, por su parte, no duda en atribuír la creciente oleada de robos a los recortes, derivados por la crisis económica, en materia de seguridad. “Dos años sin promociones de acceso a Mossos ha reducido en toda Cataluña la seguridad que se merecen los ciudadanos”, señalan desde la USPAC (Unió Sindical de la Policia Autonòmica de Catalunya). La solución, apuntan, “corresponde a los políticos que gobiernan”.

EL PAN DE CADA DÍA
Una ronda nocturna con los Somatenes de Alcarràs brinda al foráneo la oportunidad de descubrir las inquietudes que entrañan a estos centinelas que, al contrario que sus antepasados medievales, responden a la figura del trabajador autónomo. Ello, sin embargo, no les ha hecho estar menos unidos. Semanalmente, se valen de la oscuridad alcarrasina, la que les es conocida, para patrullar por sus propiedades en busca del allanador, del que busca un beneficio personal a costa de pervertir la propiedad del trabajador del campo. Por los parajes que la llanura ilerdense les brinda, suben a sus coches armados con walkie-talkies, linternas y el valor que la situación les genera. A veces, ven coches en momentos tan sospechosos como lo son los lugares en los que se encuentran y toman sus matrículas por prevención. Otras veces, la comunicación les falla. Es igual, tienen teléfonos; y su gasto al igual que el de la gasolina, reconocen que no es el problema.

La Policía Local no les facilita el trabajo en los últimos tiempos. “Creemos que tienen la sensación de que les queremos decir cómo hacer su trabajo”. Lo que antes era una relación de cooperación, parece haber recalado en un punto muerto. Los cuatro partidos políticos mayoritarios están implicados (PP, en la subdelegación de gobierno; CiU, en la Generalitat y en la Diputación Provincial; ERC y PSC, en el ayuntamiento de Alcarrás) y, de acuerdo con la versión de los somatenes, sus esfuerzos por evitar los robos son escasos. “Todos callan como putas, y la casa sin barrer”, es la frase empleada por Manel Ezquerra, portavoz de los Sometents d’Alcarràs, que mejor define la situación actual.

Esta noche los somatenes posiblemente salgan a patrullar sus tierras. Tal vez la Luna se digne a amenizarles la marcha en una jornada sin altercados. O, tal vez, una banda de ladrones desvalije alguna propiedad, actuando igual que hasta ahora: expectante, sigilosa, certera. Mañana por la mañana, la clase política se lamentará de lo sucedido, volverá a hacer sus promesas. Y el ciclo se volverá a iniciar.

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