Sobre la crisis de la prensa escrita


Prensa escrita

Después de la crisis que afectó a los medios de comunicación, en especial a la prensa escrita, en los años setenta, una situación similar se vive hoy en día con una ferocidad más difícil de asimilar. Los principales diarios que antaño invadían los kioscos y que se podían distinguir asidos por los viandantes en la vía pública, se encuentran hoy en día agonizando. Y el enemigo, en este caso, está en casa.

No hay que tachar de culpables al resto de medios de comunicación que hoy en día están en auge: televisión, internet y radio. La prensa escrita, simplemente, no ha sabido adaptarse a los nuevos tiempos. Después de muchos años en los que la supervivencia estaba en manos de grupos editoriales, formados por diversos accionistas que conseguían sacar a flote a los diarios cuando los contratiempos se presentaban, mediante la ayuda que los otros soportes y la publicidad les proporcionaban, actualmente parece que eso no es posible. No hay que olvidar, tampoco, el papel del Estado que, con diversas políticas y subvenciones, oxigenaba los proyectos de la prensa escrita.

Pero el tiempo cambia y, al igual que le pasó a España en la Edad Moderna con las políticas económicas proteccionistas (cuyas consecuencias padecemos hoy en día), podríamos decir que encerrarse en una burbuja para esperar a que pase la tormenta ya no es la solución. Recurriendo a nuestros instintos más salvajes, si el león te persigue y te paras, te come. Eso es lo que están haciendo las empresas que se ocupan de administrar los diarios de este país. Todavía no ha llegado el día en que su gestión tome el rumbo de ofrecer otro producto de calidad igual (o superior) al del resto de medios de comunicación para seguir participando en la economía de manera competitiva.

En la edad de lo digital y de Internet (que, de por sí, es un medio de comunicación), puede haber quien piense que el papel ya no tiene futuro a la hora de informar. Un servidor quizás peque de nostálgico, pero discrepa profundamente con esta postura. Está claro que el terreno ganado por la Red no se puede recuperar, pero las funciones sí se pueden complementar. Está claro que un diario no puede ofrecer gratis el mismo contenido que está disponible en el kiosco previo pago de una cantidad. Caer en errores de este calibre conduce a una caída en picado de la que, probablemente, ya no será posible levantarse.

prensa-escrita 1Un ejemplo de complementariedad de la edición online y la impresa que, por el momento, está dando sus frutos, es la Revista Mongolia, una publicación digital que utiliza su edición digital más como una página web para promocionar sus publicaciones impresas y ofrecer algún material descargable de valor (como, por ejemplo, la declaración del ladrón del Códice Calixtino), y su exitosa publicación impresa como medio de comunicación, en el que emplea la sátira y la información veraz a la vez. Este modelo ha causado furor a nivel internacional (llegándose a hacer eco hasta el Financial Times). Cuando salieron al mercado, los redactores de la Revista Mongolia reconocieron estar locos por creer en el papel, pero este atrevimiento es lo que les está reportando un éxito en toda regla (ya han sacado un libro, en papel, que también triunfa en el mercado).

Por último, quisiera ahondar en mi postura de desaprovechamiento que la prensa escrita está haciendo hoy en día del mercado citando a Juan Luis Cebrián, presidente ejecutivo del grupo Prisa, grupo propietario de El País. Cebrián decía esto hace justo un año en una entrevista a Jot Down: “Lo atractivo de Internet, y lo complejo, es que por un lado es algo verdaderamente global y por otro lado, es instantáneo. Las dos coordenadas fundamentales en la teoría de la relatividad de Einstein, que son el tiempo y el espacio, desaparecen o se licuan”.

Hemos llegado a un punto en que la prensa escrita ha adoptado una actitud cuanto menos masoquista en lo que a políticas de ventas y mercado se refiere. Saben que el presente los está despedazando vivos y que la solución solo puede estar en su mano. Sin embargo, la actitud de los medios de comunicación escritos de España es la pasividad. Lo que me extraña que no sepan los que, supuestamente, tendrían que buscar una solución a la situación, es que, a menudo, a esta solución hay que ir a buscarla.

 

Referencias:

The Financial Times se hace eco del éxito de la Revista Mongolia: http://www.revistamongolia.com/wp-content/uploads/Madrid-20130413-00555.jpg

Declaración del ladrón del Códice Calixtino en la edición web de la Revista Mongolia: http://www.revistamongolia.com/wp-content/uploads/santiagodecompostela.pdf

Entrevista a Juan Luis Cebrián en Jot Down Magazine: http://www.jotdown.es/2012/04/juan-luis-cebrian-la-crisis-de-la-prensa-al-igual-que-la-financiera-no-es-una-crisis-es-un-cambio-de-paradigma/

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