Sobre aeropuertos


Aeropuerto de El Prat / (20 Minutos)

Aeropuerto de El Prat / (20 Minutos)

Muchos de los seres vivientes que poseen una mínima pizca de fortuna en esta vida han tenido, tienen o tendrán la oportunidad de viajar en avión. El proceso no es difícil. Digamos que es como coger un tren, pero con unas mayores medidas de seguridad y un protocolo más engorroso. En la gran mayoría de los vuelos, además, el componente emocional que guía nuestro viaje también juega un rol a destacar.

A menudo hacemos viajes por ocio; otras veces por trabajo, por estudios o para cambiar de residencia. En según qué casos, el pasar por el aeropuerto puede hacernos experimentar distintas reacciones. Yo, particularmente, no soy un enamorado de estos lugares. Sí que me gusta el hecho de deambular por los inmensos pasillos, buscar el vuelo y hacer colas (en un sentido moderado, tampoco soy un masoquista). Lo que no me gusta, sin embargo, es adentrarme en los aeropuertos. Allí la atmósfera es distinta. No por ser más cosmopolita, sino porque soy de esa clase de personas que ve estas estaciones del aire como lugares de partida. Inconscientemente, también debo albergar en mi interior el concepto de partida como algo negativo.

El aire empieza a pesar y, la presión de este se desploma sobre mi cuerpo. Es algo inevitable. Infinidad de cosas me pasan por la cabeza haciendo difícil dar cada paso sin antes pensármelo dos veces. Es curioso. Pese a ello, he observado que la reacción que padezco es distinta en según qué aeropuerto. Está claro que cada uno lleva asimilado el concepto que nosotros le asignamos. Aunque, también, creo que podemos agruparlos por los elementos que tienen en común. Desde mi perspectiva, la altura a la que se encuentra el techo de estas infraestructuras juega un papel importante.

En el Aeropuerto de Ranón, que podría ser un salón muy grande y con el techo bajo, la inseguridad y la duda me invaden. Vaya a despegar o a aterrizar, la sensación no es, para nada, de comodidad. En el otro extremo, en el Aeropuerto de El Prat la sensación de liviandad es mayor. La presión con la que el aire me puede sacudir se ve reducida por las dimensiones del edificio, que tiene más espacio y da más sensación de libertad, menos sensación de agobio. Es un fenómeno raro que a este servidor le sucede cada vez que pisa aeropuertos que responden a estas características. No es nada sobre lo que la física debería estudiar, ¡para nada!, sino que es algo, para mí, muy interesante a nivel psicológico. Y es que el experimentar sensaciones, queridos amigos, el interiorizar conceptos, sentir, padecer y demás verbos relacionados con nuestro cerebro límbico, tienen su explicación únicamente en nuestra mente que, cuando menos lo esperamos, levanta el vuelo.

Anuncios

Escribe tu comentario

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s