El Palau del dinero


El Caso Palau, que, en los últimos años, ha trastocado al pueblo catalán está a la orden del día con la publicación del libro de Jordi Panyella, Félix Millet, el gran impostor

Félix Millet en el Palau de la Música Catalana en una foto de archivo

FABIÁN PÉREZ. El Caso Palau (o Caso Millet), la malversación de Félix Millet a través de su fundación, la Associació Orfeó Català-Palau de la Música, de más de veinte millones de euros de dinero público, han sido uno de los sucesos más destacados de la última década en Cataluña. El acusado en cuestión, Félix Millet, ex presidente del Palau de la Música Catalana, se aprovechó de los privilegios de su cargo para desviar dinero público durante años para su propio beneficio.

En el libro Félix Millet, el gran impostor (Angle, 2012), el periodista Jordi Panyella recoge una minuciosa investigación sobre el caso Palau en el que se indican las claves del asunto. Para el autor, “Millet no será condenado porque será difícil demostrar que se ha apropiado de tanto dinero”. Eso, sumado a la hábil estrategia de Paul Mollins, abogado defensor, hará difícil que la fiscalía encuentre pruebas que impliquen directamente a Félix Millet en un desfalco que ronda los treinta millones de euros.

“El Palau de la Música, uno de los símbolos catalanes, es la gran víctima del caso”. Esta gran joya de la cultura catalana, declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1997 es, para Jordi Panyella, la gran víctima del escándalo protagonizado por Félix Millet. Panyella también recuerda que, en 1984, el entonces conseller de cultura de la Generalitat, Joan Rigol, quiso apartar a Félix Millet del Palau. Sin embargo, una mediación del hermano de Millet, Xavier, consiguió que Rigol mantuviese al hoy acusado de malversación en el cargo.

El periodista, para explicar la actuación de Millet, recurre a la patología de que “la gente que tiene mucho, cada vez quiere más”. Un ejemplo que justificaría esta afirmación es lo que el propio Jordi Panyella relata en su libro: y es que la ambición de Félix Millet llegó a hacerle querer ser presidente del FC Barcelona.

San Félix, el usurero

La figura de Félix Millet no pasa desapercibida en Barcelona. Tampoco en Cataluña. Ni en España. Porque la “maniobra” con la que el presidente, en su día, del Palau de la Música Catalana malversó cerca de treinta millones de euros de dinero público para sus propios fines, no escapa al ojo que todo lo ve: la gente se entera de todo. Con mayor anticipación en los lugares pequeños, pero en urbes como Barcelona, todo se termina sabiendo igualmente.

El sentido común dice que una cifra de dinero de semejante envergadura no puede no calar hondo en el populacho. Ese que, a día de hoy, quizás haya perdido su vivienda y viva (con suerte) de alquiler, no pueda acceder a estudios superiores (y, en consecuencia, ya esté matriculado en el instituto del paro) y que, incluso, pase hambre. Cualquiera que piense en el Caso Palau y se entere de que existe un libro de Jordi Panyella llamado Félix Millet, el gran impostor, entenderá el porqué de tal calificativo.

Emplear dinero público destinado al fomento de la cultura, de la inteligencia y del bienestar social, para saldar deudas de juego, “ayudar” a amigos y, en general, para el disfrute personal, no es lo éticamente correcto. Engañar al máximo órgano de representación del pueblo catalán, la Generalitat y, a efectos prácticos, al pueblo catalán en sí, no es propio del buen ciudadano. Es la característica propia del usurero, del traidor, del “gran impostor”.

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