“El deporte ha sido locomotora del desarrollo del periodismo en todos los tiempos y soportes”


Alfredo Relaño en la presentación de su libro: “Nacidos para Incordiarse”

Aprovechando la publicación de su libro Nacidos para incordiarse, donde Alfredo Relaño habla de la rivalidad entre Real Madrid y FC Barcelona, he querido publicar parte de una entrevista que uno de los mejores periodistas de este país tuvo el gusto de concederme un buen día. He de reconocer que todo el tiempo que pasé conversando con el director del diario As fue un proceso de aprendizaje constante: no había palabra suya que no le sirviese a un humilde servidor para aprender de este oficio. Y de la vida en general, porque Alfredo Relaño es un gran hombre, lleno de sabiduría y, en especial, de fútbol.

He decidido separar esta entrevista en dos partes. Una, en la que Alfredo Relaño hará un repaso de su vida profesional, así como entrará a valorar el papel del periodismo en la actualidad y en el futuro y, otra, en la que el director del diario As expondrá su punto de vista sobre la situación actual del fútbol en España. He aquí la primera parte.

Antes de comenzar a “incordiarle” con mis preguntas, establecemos un breve diálogo en el que Alfredo Relaño deja claras sus intenciones de cercanía: con un “háblame de tú, mejor, ¿no?”, facilita que me empiece a sentir más cómodo al dirigirme hacia su persona. Comodidad que ya no abandonaré hasta que termine la entrevista, gracias a él.

Quienes te ven como un ejemplo a seguir, se habrán hecho alguna vez esta pregunta: ¿cómo empezó, Alfredo Relaño, a sentir que quería dedicarse al periodismo? 

A mí mi padre me enseñó francés con os libros de Tintín y, como Tintín era reportero, en realidad, me viene de ahí. Aunque él en sus libros no hacía nada relacionado con el periodismo nunca. No tenía ningún antecedente familiar y a mí me llamaba la atención estar enterado de las cosas, quería vivir los acontecimientos más de primera mano.

¿Y qué le pareció a sus padres esta decisión?

Mi padre quería que yo fuera ingeniero de caminos, como mi hermano. Empecé incluso a estudiar caminos pero, al final, impuse mi voluntad cuando me sentí suficientemente fuerte para convencer a mi padre y pasé a estudiar periodismo.

Y más tarde vino el periodismo deportivo…

Sí. Yo estaba en primero de carrera y había uno en segundo, Chus Luengo, que jugaba al fútbol en el Atlético de Madrid e iba un seminario de deportes, que lo daba Antonio Valencia. Antonio Valencia, era un periodista insigne y subdirector de Marca y el tío al que con más admiración he leído yo. Este siempre le decía que fuera a Marca a colaborar y Chus Luengo no se atrevía hasta que un día lo acompañé yo, desinteresadamente. Una vez allí, nos hicieron pasar a los dos, por equivocación, y un redactor-jefe nos dijo que le lleváramos algo para mañana. Con el tiempo me he dado cuenta de que en realidad nos habían mandado a paseo.

Pero tú no desististe…

Yo a la mañana siguiente fui a la ciudad deportiva del Madrid y me enteré de que el Madrid quería ceder a Fermín, un canterano prometedor, al Logroñés. Le hice una entrevista y la publicaron. Al día siguiente, también me enteré de que al juvenil del Madrid Mariano García Renón, lo llevaban a la selección amateur y ese fin de semana ya me mandaron hacer un partido de Tercera. Y así empecé, de pura casualidad.

¿Recuerdas a algún veterano de la profesión que en aquel entonces te proporcionase algún consejo que hoy sigas recordando?

Tenía una enorme admiración por Antonio Valencia y él me decía siempre que había que respetar la belleza del fútbol: el valor artístico del fútbol. Es una cosa que siempre me ha quedado y que siempre respeto: el valorar más el fútbol como un pretexto para la belleza que como un pretexto para el resultado… a parte que también se llega al resultado por la belleza. Me acuerdo de ver con él un Madrid-Milán, y que él veía que en el Milán había jugadores elegantes y vistosos. Y él me decía que lo que más merecía la pena ensalzar del fútbol era eso.

Posteriormente, te incorporas a las filas del diario El País llegando a ser redactor jefe de deportes en la edición madrileña. ¿Se podría decir que el 12-1 a Malta fue el momento más emocionante que viviste en esa etapa? 

Sí, aunque eso fue cuando estaba todavía de delegado en Andalucía. Recuerdo perfectamente aquel día. Recuerdo, además, que entrevisté a Bonello, el portero de Malta, el día anterior para la última página de El País. “Es imposible que me metan once goles”, me dijo. Luego fueron doce por el gol que encajamos.

¿Se puede afirmar que Alfredo Relaño se considera un afortunado por haber presenciado este y otros momentos tan importantes para la historia de este país, a la par que hacía lo que más le gustaba?

Pues sí. Porque eso es un hito que luego toda una generación entera ha recordado. En general he tenido suerte con el fútbol. Yo tenía 13 años cuando fui como aficionado a la final de la Eurocopa del 64. Y, bueno, tenemos en la redacción la camiseta de Marcelino metida en un cristal junto con la entrada, que yo había guardado, con la fecha y las alineaciones escritas. Vi en directo, porque me llevó Cuatro, la Eurocopa de Austria y Suiza y vi en el campo la final del Mundial de 2010. Es posible que sea el único español que haya visto los 3 partidos en directo. Jaime Lissavetzky dice que él también es el primero pero no estoy yo tan seguro de si lo podrá demostrar (se ríe).

A finales de los 80 se te ve por la SER y, con la nueva década, pasas a ser director de la redacción de deportes de Canal +…

Así es.Yo fui quién impulsó a José Ramón de la Morena a hacer El Larguero. Cuando yo entré en la SER, De La Morena hacía un programa local en Madrid y yo le puse en el programa nacional porque lo veía como un fenómeno, diferente a todo lo que había.

Y también impulsó a Michael Robinson en Canal +. ¡Menudo padrino!

Eso es. Y a Paco González. Lama, cuando yo llegué, ya era un “jugador de recorrido”. Paco González era un becario que todo lo que hacía de primeras lo hacía muy bien. Lo metíamos allí de tapadillo porque, en las empresas, siempre hay quien trata de impedir que se cuele gente de talento, pero a esta gente hay que darle vuelo. Ahora sigo manteniendo una buena relación con todos ellos.

Canal + fue, y es, una cadena innovadora en el tratamiento del fútbol.“El día después” podría ser su ejemplo más claro. ¿Cómo valora su aportación a la televisión española?

Yo creo que Canal + fue decisivo porque, al ser una tv de pago, te sentías más obligado a hacer las cosas mejor. Y eso, mezclado con el talento y la originalidad de un equipo de gente atrevida a todo, y a no estar pendiente de la audiencia, lo hizo un boom. Un boom porque todo lo que se hacía era nuevo y se hacía con la intención de mostrar el fútbol en su plenitud, desde Lo que el ojo no ve, hasta el análisis táctico. Pillar detalles: captamos con un micrófono a Bilardo el día que decía “¡Písalo, písalo!”; colocamos un micrófono al árbitro Pajares Paz durante un partido y, una vez, hasta grabamos el descanso del Logroñés-Atlético de Madrid para que la gente viera algo que nunca se había conocido: el ver lo que dice un entrenador a sus jugadores en el descanso de un partido.

Podríamos decir, entonces, que en la década de los 90, con la aportación de Canal+, el fútbol empieza  tratarse de una manera distinta a nivel audiovisual.

Sí, creo que provocamos un avance muy grande, modestia aparte. Además en esa época surge un tratamiento del periodismo deportivo mucho más alegre y sano que el producido hasta entonces, que era efecto del “modelo García” (por José María García). Aquí coinciden El Larguero, el Marca de los años explosivos y Canal+, como una manera muy sana y positiva de presentar el terreno del fútbol. Son los 90: venimos de los cinco años de la Quinta del Buitre; los cuatro primeros años son los del Dream Team; al cuarto del Dream Team sucede el Madrid de Valdano, Laudrup… Son diez ligas seguidas ganadas con un cierto estilo que cambiaron el gusto por el fútbol en España.

Y en 1996, empiezas a dirigir el diario As, segundo periódico deportivo más vendido. A pesar de la crisis, según la Organización de Justificación de la Difusión (OJD), As pierde un 2% menos de lectores que Marca y se sitúa cada vez más cerca de ser líder en ventas. ¿Cómo ves el futuro en este aspecto?

Nosotros empezamos de 90.000 a 500.000 ejemplares y ahora estamos de 200.000 a 220.000. Hemos ido subiendo hasta los 230.000 y ellos han ido bajando siempre. Ahora estamos bajando, tanto por la crisis del papel, como por la económica, más despacio que ellos. Sí que es verdad que si no los alcanzamos nosotros, igual nos alcanzan ellos. Pero no les deseo ningún mal: con todos los directores de Marca que he coexistido, que ya son 7, me he llevado bien y a todos les deseo lo mejor. Porque todos jugamos a hacer las cosas lo mejor posible.

Actualmente, ¿se podría decir que la prensa deportiva goza de un momento mejor que la prensa generalista?

Digamos que la prensa deportiva tiene mejor perspectiva que la prensa generalista ante la llegada del cambio tecnológico. En realidad el deporte ha sido locomotora del desarrollo del periodismo en todos los tiempos y soportes; y en este momento eso es más visible que nada. En un periódico deportivo en internet tienes todas las imágenes: puedes ver si es penalti o no es penalti. Además, tienes la inmediatez, que en el deporte es muy importante: Nadal está jugando durante el día y te importa seguirlo minuto a minuto, punto a punto. Son esas posibilidades las que hacen que tengamos mucho consumo por ese lado.

Además, la imagen del periodista deportivo es la de una persona con el espíritu de querer saber qué sucede a cada minuto. Esa inmediatez, de la que hablabas antes, tiene que ser clave junto con el amor al deporte…

Así es. También las redes sociales nos ayudan porque estás conectado a internet y yo veo lo que la gente piensa continuamente. Te hace, también, madurar y reflexionar. No es que te vaya a llevar necesariamente el viento como si fuera “un veleta”, pero de tas cuenta de cómo la gente reacciona. Ya no te limitas a contrastar tus opiniones con tu círculo, sino que tienes un contraste de opiniones general y permanente. Aparte que te enteras inmediatamente de todo lo que ocurre, es como si llevaras un teletipo en el bolsillo.

Ya para terminar, ¿cuál es tu visión sobre lo que le espera al periodismo en el futuro?

No lo sé. Las formas tradicionales se están disolviendo mucho. El que sepa enterarse de las cosas y contarlas bien tendrá sitio en él. La presentación  va a acabar siendo un amalgama en las páginas web en las que caben todos los formatos, caben la televisión, el sonido de radio, el artículo y la interactividad con la gente,. Yo creo que el periodismo encontrará un espacio nuevo en esta presentación. Empezó siendo papel impreso y luego ha ido siendo varias cosas distintas y ha encontrado espacio en esas cosas distintas. Ahora viene  una fórmula que será una síntesis de todo eso y yo creo que encontrará acomodo. Lo que no sabemos todavía es cómo cobrar por ello, pero supongo que irán apareciendo fórmulas. Yo no me siento muy capaz de anticiparlo porque tampoco veo que haya mucha gente que lo tenga claro.

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